Korea (IL-2 Series), reseña: batallas de titanes aéreos.

La saga de videojuegos IL-2 acaba de realizar su mayor lanzamiento hasta la fecha. El 4 de agosto salió a la venta Korea, el nuevo juego de la compañía FOR-GAMES CR LTD. Tras dejar a un lado los aviones de pistón y, sobre todo, su aeronave insignia, el "sturmovik", esta compañía rusa da el salto a la siguiente generación de aviones. Para ello, decidió tomar la guerra de Corea como eje central de su acción, donde hicieron su aparición los nuevos reactores rusos y americanos, a la vez que se realizaba la transición de los antiguos aparatos de hélice.

La saga mantiene su seña de identidad intacta. Un simulador de pilotaje de aviones en el que también se unen intensos combates aéreos perfectamente simulados. Estamos hablando de que, si Microsoft Flight Simulator (MFS) y Digital Combat Simulator (DCS) tuvieran un hijo, este sería su hijo pródigo.
Tanto el pilotaje de la aeronave como el combate están perfectamente diseñados. Podrás ver todos sus instrumentos, manejarlos uno por uno, seleccionar la radio, el Non-Directional Beacon o NDB, e incluso realizar el proceso de planificación de tu ruta y guiarte por el aire con referencias visuales. El piloto sufrirá las G y el avión sentirá cada variación de su configuración. Incluso sentiremos el conocido desplazamiento que sufren los aviones monomotores de hélice al despegar y que obligaba a los pilotos a despegar con un pedal pulsado. Todo para sentir una profunda sensación de inmersión.

Todo esto no queda aquí. Con una inteligencia artificial perfecta, tanto los aliados, mediante las órdenes que les daremos por la radio, como los enemigos deberán realizar las mismas maniobras que nosotros y estarán sometidos a las mismas reglas. Nada está adulterado. Si mi aeronave es más lenta que la del rival, el enemigo sacará provecho de ello. Si la mía es más ágil, se defenderá de esa ventaja.
También los impactos de las balas son reales. Si un proyectil impacta en mi sistema hidráulico, el avión no se destruirá por completo como en otros simuladores. El jugador deberá paliar la avería con sus instrumentos para seguir volando, al tiempo que, por supuesto, perderemos capacidades de la aeronave. No hay ningún nivel de vida ni nada que indique que hemos perdido. Será el avión el que se rinda.

En contrapartida a este realismo, nos encontramos con la desaparición de su modo arcade. Sus antecesores permitían obviar muchos instrumentos y secuencias para poder disfrutar del juego sin tener que conocer al dedillo el mundo aeronáutico. En resumen, esta edición no posee modo fácil. Esto puede suponer una enorme barrera de entrada para aquellos fanáticos de la aviación que no estén estrechamente relacionados con los conceptos más avanzados.

Si, a pesar de todo, das el paso adelante y eres capaz de encender el motor de una gran variedad de aeronaves coreanas y americanas, te encontrarás con una gran variedad de modos para todos los gustos. Desde pequeños tutoriales para conocer cada uno de los aparatos y controlarlos, hasta el modo campaña, donde seguirás una serie de misiones guionizadas; una especie de modo escaramuza, donde realizarás misiones aisladas; el modo multijugador; el modo libre y, dejando para el final lo mejor, su modo carrera.
Este último modo se podría resumir como un wargame en vivo. Deberás primero tomar las riendas de un comandante de un regimiento y planificar la logística, los movimientos y todo lo que gira en torno a un ala de combate. Al resolver los combates aéreos, podrás ser parte de la acción como uno de los pilotos participantes en ellos.

En pocas palabras, la serie IL-2 no es que haya dado un paso: está asentando una filosofía de creación de videojuegos nunca antes vista en la industria. Si eres amante de los juegos de simulación de aviación y estás dispuesto a que tu teclado se convierta en una consola de mandos de un reactor, adelante: has encontrado el juego perfecto. Si solo has venido a probar los gráficos, este juego no es para ti.

KOROSENAI






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