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El último samurái (crítica y análisis con spoilers).



En el día de hoy os traigo la crítica de una película de temática histórica, de esas que me gustan, que vi en Semana Santa y que justo este año cumple dos décadas. Se trata de uno de los filmes contemporáneos sobre samuráis más conocidos, titulado El último samurái (2003), cinta dirigida y producida por Edward Zwick, director de una gran lista de películas como Tiempos de gloria (1989), Leyendas de pasión (1994), Diamante de sangre (2006), Resistencia (2008) o El caso Fischer (2014), entre otras. En The Last Samurai, protagonizada por Tom Cruise, nos remontamos a 1876 en Japón, época de la Restauración Meiji, donde los samuráis que quedan se están rebelando contra las políticas modernizantes, las cuales suponen una amenaza contra sus tradiciones y formas de vivir.


A partir de aquí habrá SPOILERS.


El filme comienza con el capitán Nathan Algren (Tom Cruise), veterano de la Guerra Civil Americana, que ahora se encuentra a la deriva y está atormentado por el remordimiento de la guerra y por las matanzas en las que participó contra los indios norteamericanos. Un día le proponen marchar a Japón con el objetivo de entrenar a un recién formado ejército moderno de campesinos y reclutas. Algren decide poner rumbo a este país, donde conocerá a Simon Graham (Timothy Spall), que le asesorará y traducirá diálogos del japonés al inglés. En medio de esto, conoce en audiencia al joven emperador Meiji (Shichinosuke Nakamura), que ha decidido modernizar Japón, influenciado en gran parte por algunos de sus ministros, más interesados en el interés personal que en el nacional. Uno de sus antiguos consejeros, Katsumoto (Ken Watanabe), se ha rebelado junto a un grupo de samuráis, iniciando una revolución moral para defender la clase samurái y sus principios de la inminente modernización.



En una de las escaramuzas entre el ejército imperial y los rebeldes liderados por Katsumoto, nuestro protagonista Algren es rodeado pero asesina a Hirotaro, uno de los samuráis, y ante la gran resistencia y valor que ofrece, Katsumoto decide llevarlo a su aldea, donde Algren aprenderá la vida tradicional y el estilo de combate de los samuráis. Poco a poco irá aprendiendo japonés y a pelear en combates de kendo, gracias a la ayuda del samurái Ujio (Hiroyuki Sanada), y se irá encariñando de la familia que lo acoge, que justamente es la familia del samurái al que asesinó.



Finalmente, ayudará a Katsumoto y a los guerreros samurái en la última batalla contra las tropas modernas del emperador: un ejército medieval contra otro modernizado. Algren será el único en sobrevivir y, más tarde, le entrega la katana de Katsumoto al emperador que, conmocionado, decide rechazar los acuerdos con los ministros estadounidenses y empieza a ensalzar los valores y virtudes de Japón, reflejados en el código de honor samurái.


Claramente, la trama de Katsumoto está basada en esta época de la historia de Japón. El personaje que encarna Ken Watanabe, tiene grandes paralelismos con Saigo Takamori, el último samurái real, que pasó a la historia por ser el líder de la rebelión Satsuma en 1877, y que tuvo una muerte muy similar a la de Katsumoto, en este caso en la famosa batalla de Shiroyama (como dato, la banda de metal “Sabaton” hizo un tema dedicado a esta batalla). Por otra parte, la trama de un estadounidense aprendiendo a luchar con katanas y combatiendo contra el ejército imperial es inventada, aunque hubo casos de algún occidental que encabezó facciones de samuráis (apoyando al anterior pero ninguno fue americano. de todas formas quedó bien para la historia que quería mostrar Edward Zwick en el filme.



La película tiene muchos puntos de épica en cada momento, y una de las cosas que más me han gustado es la diferencia que se hace entre EEUU y la forma de pensar occidental, con los comportamientos de honor y rectitud que sobre todo reflejan los samuráis japoneses. Los ministros nipones que se han occidentalizado, siguen siendo japoneses en el modo de pensar, pero muestran otra cara o eso quieren hacer ver, mientras que en los samuráis se ven claramente los elementos propios y auténticos de Japón. Esto último se puede observar en la escena en la que se muestra el poblado samurái y Algren observa el modo de vida, las emociones y la forma de comportarse de los japoneses.



Y para épica, hay que hablar de la banda sonora, por supuesto, compuesta por el gran Hans Zimmer, destacado compositor que también realizó la música de filmes tan conocidos como Gladiator (2000), Interstellar (2014) o Dune (2021). Es épica en los momentos en los que tiene que serlo (batallas, escaramuzas, combates…) y emotiva en las escenas con mayor carga emocional, como en la muerte del hijo de Katsumoto o al final, en el momento en que Katsumoto se ve obligado a cometer seppuku (suicido ritual de los samuráis) con la ayuda de Algren, ante la derrota de su ejército. Me gusta cómo esa épica sobre todo se ve materializada en el momento de la batalla final, cuando los samuráis empiezan a caer uno a uno a causa de las balas, y sólo quedan en el campo de batalla los personajes de Tom Cruise y Ken Watanabe. En definitiva, impresionante banda sonora que engrandece la magnitud de la escena.



En cuanto al reparto, tenemos a un Tom Cruise como protagonista, que realiza uno de sus mejores papeles. Encarnando a un capitán del Ejército estadounidense, atormentado por su pasado y con problemas de alcoholismo; no es un papel fácil, pero transmite bien que a su personaje no le importa morir o vivir, y encuentra en las enseñanzas samuráis el sentido de la vida, o al menos que la vida se puede afrontar de otra forma. Aunque si lo quisieran haber hecho más cercano a lo que significa el Bushido o código samurái, cuyo significado es la muerte básicamente, entregar tu vida; podrían haberle dado una muerte épica al protagonista, pero al final el director decidió que fuera el único que sobreviviese. Es un final “feliz”, al menos para el personaje de Tom Cruise (ya que al final vuelve a la aldea y se reencuentra con la familia que lo acogió), pero está bien.



Por otro lado, en cuanto al personaje de Ken Watanabe, considero que tiene una de las mejores actuaciones de la película, además de ser un actor experimentado, que ha aparecido en otros filmes también de temática samurái. Parece ser que en Hollywood es el típico actor que suelen contratar para papeles de este estilo, o simplemente relacionados con Japón. Algunas de estas películas en las que aparece son: Memorias de una geisha (2005) o Cartas desde Iwo Jima (2006).



Otro de los actores es Hiroyuki Sanada, también solicitado en estos papeles, sobre todo en películas de acción como en la reciente John Wick 4, de temática samurái como 47 Ronin (2013), y también en filmes de superhéroes como Lobezno inmortal (2013). Otro actor, aunque con menos importancia en la historia de El último samurái es Timothy Spall, conocido sobre todo por haber interpretado a Colagusano en la saga de Harry Potter. En la cinta ejerce bien su papel como intérprete, y cumple como rol secundario y apoyo del protagonista, sobre todo al principio. En general, la película tiene un reparto muy acertado, y cada personaje brilla con sus actuaciones y con la caracterización, que también es excelente.



Por último, si hablamos de la fotografía y la filmación de la película, esto es algo de otro mundo. Personalmente, las escenas en el poblado samurái son las que más me han gustado en este punto, y sobre todo los momentos del protagonista practicando con la katana y de fondo el atardecer que, a mi parecer, son simplemente sublimes. Además, el vestuario a lo largo de la película (ropajes de época, kimonos, armaduras…) es de lo mejor, y aquí tengo que destacar dos escenas; una en la que llegan al puerto de Japón al principio de la película, y se muestran las diferencias entre las personas con atuendo japonés y atuendo occidental, y la otra cuando se muestra de noche el teatro kabuki o teatro tradicional japonés. Escenas con un encanto propio que demuestran lo mucho que se han trabajado los detalles a la hora de filmar, y que junto a la música y a la labor de los actores, nos dejan una gran composición.


Y hasta aquí el análisis de El último samurái, espero que lo hayáis disfrutado. Nos vemos en el siguiente post, cinéfilos. Sayonara.



SR.PUERTA
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