Torrente Presidente: candidato por España y... ¿por los Goya? Crítica y análisis sin spoilers.
- KOROSENAI

- hace 12 horas
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Sabemos que una película va a ser épica cuando se le realiza una perfecta campaña de marketing. La sexta entrega de Torrente ha conseguido lo impensable: llegando a su estreno sin tráiler, sin anunciar a los protagonistas (obviando al propio Santiago Segura), sin avance para la prensa y sin nada más que la siguiente imagen, ha conseguido batir varios récords en la taquilla española.

Sin entrar en muchos detalles del desarrollo de la película para mantener ese aire de misterio, el propio título de la obra nos desvela la situación a la que se enfrentará nuestro querido y guarro personaje. Tras ser captado por un partido político como mascota para atraer a nuevos electores a sus mítines y servir de cabeza de turco para las críticas y desviar la atención del verdadero ideario del citado partido, Torrente se dará cuenta de su potencial como político y posible presidente de nuestra nación.
Nuestro actor protagonista, Santiago Segura, ha desempolvado su mítico traje de Torrente y lo ha devuelto a la vida con toda su caracterización completa. A pesar de su bajada de peso y del paso de los años, no le ha impedido enfundarse en su estrafalario traje y sus pintas desvergonzadas para encarnar la sinvergüencería en carne y hueso. Santiago Segura no se ha cortado en nada. No nos ha traído un Torrente descafeinado o filtrado. Saca su arsenal desde el primer segundo para continuar haciendo gala de la crítica que ejemplifica la imagen de Torrente.

El resto del elenco no se queda corto. Empezando por antiguos adeptos de Torrente como Cuco, interpretado por Gabino Diego, hasta nuevas adquisiciones tales como David Suárez, cómico en la vida real, para interpretar a un consejero del partido, Torrente nos trae un amplio despliegue de grandes y pequeñas estrellas. Desde actores, cómicos y cantantes, pasaremos por varios influencers, personajes icónicos del pasado y de la actualidad, antiguos presidentes de España, locutores de radio y alguna que otra sorpresa. Asimismo, ciertos individuos de alta relevancia política fuera de España serán puestos en escena mediante interpretaciones, aunque hubiese sido toda una explosión si su personaje real hubiera interpretado sus líneas. Las películas de Torrente siempre se han caracterizado por sorprendernos con estos cameos de personajes y esta no ha sido para menos. Además, ha conseguido que tanto jóvenes como adultos nos sintamos todos identificados al no enfocar estos cameos solo para un grupo, como ha pasado en anteriores ediciones.

El largometraje de Torrente trajo artillería para todos. Centrando sus chistes y gracietas hacia el ambiente político actual, Torrente también nos ha deslumbrado con chascarrillos de sus anteriores películas. Sin llegar a ofender a ninguna minoría ni a ninguna mayoría parlamentaria, ha puesto a todos en su sitio. Como siempre se ha dicho, el humor no trata de humillar a nadie, trata de que el chiste haga reír tanto al ofendido como a su público. Si uno de estos pilares falla, sabemos que no nos encontramos ante buen humor. Torrente ha conseguido reunir en una misma sala a personas de todos los colores políticos, todas las etnias y todas las edades y que lo único que salga de esas paredes sean risas.
Quizás el único punto donde flaquee esta obra sea en la narrativa. Ante una película que en ciertas ocasiones se vuelve lenta, sobre todo en el último tercio de la misma, no esperes querer verla dos o tres veces. Una vez acabadas las sorpresas y las gracietas, el film se reduce a un largo sketch donde algunas situaciones paródicas se ven forzadas. Asimismo, ciertos personajes que deberían haber tenido más protagonismo por su importancia en la narrativa se han visto trasladados a un segundo plano para favorecer las apariciones estelares.
Un punto a favor para los fans acérrimos de la saga es que ciertas referencias son fácilmente identificables y dan continuidad a la obra, sin forzar a los nuevos espectadores a tener que verlas. Incluso en aquellos momentos en los que sí es necesario entender el concepto, introducen la historia mediante flashbacks.

En palabras del propio Santiago Segura, Torrente no es una película creada para cazar el Goya a la mejor película, pero sí la ha creado para deslumbrar a su público y que sea un golpe encima de la mesa dentro del cine español. Se puede ser reivindicativo sin terminar cayendo pesado, y se pueden hacer buenas películas sin llegar a ser profundo. Quizás, al igual que Torrente acaba siendo presidente por casualidad, también termine ganando un Goya por cosas del destino.

KOROSENAI




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