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In the mood for love: la triste belleza de ser amado.

In the mood for love

In the mood for love es una película franco-hongkonesa del año 2000. Su guion, dirección y producción vienen de la mano del cineasta chino Wong Kar-wai, y cuando se estrenó en el recién llegado siglo XXI, hace veintiséis años (que se dice pronto), esta película fue acogida con mucho cariño; en la actualidad incluida en varias listas que la catalogan como una de las mejores películas de todos los tiempos.


La película sigue la historia de dos protagonistas: el Sr Chow (interpretado por Tony Leung) y la Sra Chan (interpretada por la hermosísima actriz Maggie Cheung). Cada uno de ellos se muda junto con sus cónyuges a una vivienda en la que una familia ofrece habitaciones de alquiler, y conforme avance la película, iremos viendo cómo estos dos personajes ven que inevitablemente sus caminos están destinados a cruzarse. Sin entrar mucho en detalle; cada uno se enterará de que sus parejas les están siendo infieles (sí, a los dos) y su vínculo empezará a moldearse de una determinada forma que no saben muy bien si están dispuestos a descubrir.


Ahora sí, la película trata una enorme cantidad de temas que están muy bien aprovechados, algo que es difícil de lograr cuando pretendes abarcar más de lo que puedes; e inevitablemente la historia acaba cojeando en algún punto. In the mood for love no es así: por encima de todo, el amor es el eje central sin lugar a dudas. No obstante, dentro de lo complejo y profundo que puede ser un sentimiento tan fuerte como el amor; no todo son risas y recuerdos hermosos. La película no tiene miedo en abordar temas circundantes al amor relacionados con la pérdida, la traición y el dolor; además de muchos otros que iremos viendo a continuación. 


In the mood for love

In the mood for love

Eyes wide shut es una película cuya sinopsis, si bien “parecida” (preste atención a las comillas), difiere completamente de In the mood for love pese a que ambas se centran en la infidelidad como uno de los pilares que sostienen la obra. Mientras que la obra póstuma de Stanley Kubrick le da un toque perverso e incluso lascivo, In the mood for love consigue crear un auténtico romance que se distancia muchísimo de lo que solemos ver hoy en día en películas románticas que estamos acostumbrados a ver en las carteleras de nuestros cines actuales.


Con suma maestría, la película presenta una relación completa y absolutamente romántica sin escenas innecesarias, desnudez, sexualidad o apenas contacto. Para esto, el director se basa en un uso de la cámara muy importante; con líneas verticales presentes durante toda la película, lo que suponen las subidas y bajadas por parte de los protagonistas por escaleras y lo que esto representa (que recuerda también a Parásitos, de Bong Joon-ho), de cómo sus sentimientos van y vienen, se encuentran bien y luego mal, optimistas y negativos. También hace un muy buen uso del montaje de la película llevando a cabo la simultaneidad de distintas escenas para poder avanzar la trama sin hacerla innecesariamente larga, y, pese a esto, también incorpora escenas pausadas, lentas, que permiten al espectador reflexionar acerca de los pensamientos de cada personaje. Unirse a ellos y a sus quebraderos de cabeza. Porque sí, en esta película predominan las cavilaciones. Ahondando en la más oscura y protegida profundidad de sus corazones, ambos debaten sus pensamientos a solas en una tienda de fideos que se esconde detrás de un callejón. 


In the mood for love
Entre vapor, fideos y pesares, las preguntas serpentean una detrás de otra.

Sus vidas innegablemente se ven entrelazadas una y otra vez a diario; tanto que hasta sus propias parejas son infieles con sus respectivos cónyuges. Ante la siempre presente infidelidad que ambos sufren, sus propios pensamientos los acosan en sus cabezas continuamente, como un diablillo que se oculta detrás de sus orejas y susurra en sus oídos. Les duele, pero también ellos se consuelan el uno con el otro. Sin embargo, los vecinos los ven juntos y cuchichean detrás de las cortinas, y deciden dejar de juntarse, por mucho que no quieran. Pero necesitan compartir sus secretos y prepararse para lo que les viene. Es un quiero y no puedo. Tiran constantemente de una cuerda, que se tensa y afloja, y no saben muy bien si quieren seguir tirando o por el contrario dejarse empujar, hacia un lado o a otro, provocando que caigan en los brazos del contrario. No pueden escapar el uno del otro, pese a que en sus peores momentos no deban relacionarse. “No seremos como ellos” se dicen… Y a medida que progresa la historia susurran “Dijimos no ser como ellos”. El espectador se une junto con el Sr Chow y la Sr Chan en su tormenta de pensamientos, bajo aquel balcón en la calle lluviosa… Y divagan. El honor y la moral no pasan desapercibidos en este cuento. Pese a que a ellos ya los han engañado, ellos no quieren verdaderamente romper ese matrimonio a espaldas de sus cónyuges… Pero el amor quiebra hasta las más profundas barreras, salta las más altas paredes. Esta película presenta el fruto de conocer a la persona correcta en el momento equivocado. Desean amarse, pero no saber qué hacer: incertidumbre, dudas… El sufrimiento de la conciencia. 


In the mood for love
Paraguas en mano, el honor y la moral impiden su propia libertad emocional, la represión de la verdad.

Es interesante cómo se juega en esta película con el materialismo. Entre bolsos, corbatas y fideos la relación avanza a trompicones creando un colchón que poco a poco se va haciendo más grande. De simples miradas y comentarios a risas y pasos cortos, alargando caminatas… “La atención marca el detalle”. Lo material, lo físico, resulta ser una fuente de infidelidad e inseguridad; y el valor sentimental se convierte en la fuente de emociones que les mantiene unidos pese a la creciente e innegable sensación de traición y pesar que los rodea. En una escena, mientras que a la Sra Chan se la ve usando una máquina de escribir en su trabajo, dilucidando entre sus pensamientos, el Sr Chow está en su oficina reparando lo que parece ser también una máquina de escribir. Le dicen que se vaya a casa, que ya la arreglará mañana, pero él decide quedarse. El mensaje está ahí, presente. Vemos escenas en las que se contradicen y luego escenas de ambos juntos. De nuevo, es un tira y afloja.


In the mood for love
La química entre los actores Tony Leung y Maggie Cheung es electrizante.

Pese a que el tema central de esta película es, por supuesto, el amor; a este lo rodean la traición, el desengaño, la pérdida… Y también la soledad. En un momento de la película, su romantización y la libertad que supone vivir junto a ella otorgan un mundo libre de ataduras e individualista. Esta soledad es la llave de la humanidad que siempre lucha contra las cadenas que la atan contra el suelo; frente a la imposibilidad de volar hacia el cielo por no tener alas. Bajo la lluvia, dos amantes debaten si acaso el matrimonio es realmente tan complicado como ellos pensaban antes de casarse, sin pensar en las consecuencias que esto podría traerles en un futuro, y si quizás hicieron bien en entregar parte de su propia libertad a su otra media naranja, si realmente pensaron que otorgar parte de su valor emocional a una persona era lo que querían hacer en ese momento. Constantemente, In the mood for love destaca el paso del tiempo como una cuenta atrás dirigiéndose ante una inevitable desgracia que puede surgir en cualquier momento, esperada y a su vez inesperada. Primeros planos de relojes marcando sus horas, largas esperas bajo el marco de la puerta de la habitación 2046, viajes de negocios de un marido que no respeta a su mujer, quedadas nocturnas de una mujer que repudia la opinión del marido. El tempus fugit es un dictaminador esencial en esta película que presenta con sus dos manos un sinfín de oportunidades perdidas que inevitablemente plantan un desenlace acorde con la estructura de la película. Consuelos que no llegan a aparecer en momentos necesitados, hombros rozándose cariñosamente bajo un mismo paraguas, cenas que no tienen lugar, teléfonos que suenan infinitamente negando a ser descolgados… El peso de ese "No seremos como ellos" se comporta como una losa que cada vez cuesta más cargar sobre sus hombros.


In the mood for love
Una canción que aplasta emociones.

Esta hermosa película plantea un verdadero romance de una manera sublime. Todo en esta película está llevado de manera que acompañe esta historia de amor prohibido de una manera excepcional. La cámara juega con esa verticalidad que antes mencionábamos para encuadrar a los personajes completamente, a medio torso, o simplemente sus rostros, destacando sus emociones gracias a la increíble actuación de ambos actores. Me encantó las emociones que transmitieron desde el principio hasta el final. La paleta de colores reflejada en la viveza de las emociones de la Sra Chan a juego con sus vestidos qipaos es bellísima, destacando también el vestuario de la película. La banda sonora es magnífica, incluyendo temas en distintos idiomas tanto en chino, japonés e incluso español (Tema de Yumeji, Aquellos ojos verdes, Te quiero dijiste, Hua Yang De Nian Hua) que cuadran perfectamente con el romanticismo de esta película.


Aunque uno no entienda de música ni de idiomas, estas canciones te envuelven místicamente en una nube de amor, pena, esperanza y secretos. Secretos que se susurran a través del hueco de un árbol, para taparlo con barro… Y que sólo la Tierra sea testigo de tus verdaderas confesiones.


In the mood for love

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