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Obsession: la inherencia de un caos absuelto de culpa.

hace 3 horas
10 min de lectura
Obsession

Obsesión.


Del lat. obsessio, -ōnis 'asedio'.

1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.

2. f. Idea fija o recurrente que condiciona una determinada actitud.


Cuando Curry Barker (el director de nuestra reseña de hoy) vio que pasaría de elaborar cortos en internet a crear una película de proporciones millonarias como Obsession, seguramente le dio un patatús. No obstante, él mismo lo deja claro: "cuando empecé a grabar aquellas primeras escenas de la película, en el hogar donde transcurre parte de la trama, me sentía como en casa". Como dar un salto (sí, muy grande, pero aún perteneciendo al género indie) dentro del mismo charco. Lo que está claro es que esta película ha marcado tendencia y se ha convertido en un largometraje que ha arrasado completamente la taquilla de los cines mundiales.


Obsession
De izquierda a derecha: Curry Barker (director), Inde Navarrette (Nikki) y Michael Johnston (Bear / Oso).

¿A qué nos referimos con arrasar? No es solamente generar una auténtica barbaridad de dinero (500 millones de dólares por el momento, que no es poco), sino que también ha batido récords (la taquilla que más dinero ha generado teniendo en cuenta su presupuesto inicial, 750.000 dólares), la quinta película de terror más recaudadora de la historia del cine y, en la nueva era del streaming, mantenerse en el top cinco por siete fines de semana consecutivos. Además, durante su segundo y tercer fin de semana no solo se ha mantenido la recaudación, sino que incluso ha crecido con el tiempo, algo muy inusual hoy en día teniendo en cuenta películas que mueren en su primer o segundo día de estreno incluso.


Y entonces, ¿a qué se debe todo este éxito? ¿Por qué el público se ha obsesionado con esta película hasta el punto de llegar a considerarla una de las mejores películas de terror de las décadas más recientes?


Parece que no, pero se puede sacar mucha información y que veremos a continuación; ya señalando de antemano que habrá SPOILERS por el camino, así que avisados quedan, querido público. Sin más dilación, comienza el espectáculo:



Esta película hace una labor de marketing espectacular cuando incluso el propio título Obsession ya nos puede lanzar alguna pista (sabiendo de antemano que es una película de terror) acerca de hacia dónde se va a dirigir la trama. Plantea al principio un grupo de personajes que mantienen un vínculo de confianza (algunos más que con otros) y sienta las bases de una manera simple pero eficaz, pues uno de los puntos claves de esta película reside principalmente en las relaciones sociales.


La sinopsis es simple: el primero de nuestros protagonistas (interpretado por Michael Johnston), quien se llama Bear (traducido al inglés como oso, pero ya que a nosotros en España nos encanta traducir todo, le han llamado directamente Oso, y así me referiré a él para que no perdáis el hilo en ningún momento), combate un duelo en su cabeza por el amor de una compañera de trabajo (Nikki, interpretada por Inde Navarrette) ante la que no se atreve a declarar su amor. Por el azar de los eventos que acontecen al principio de la película, en una tienda de "objetos raros" (dejémoslo ahí), Oso se encuentra con un producto que dice que le puede conceder un deseo. Así que, poco más adelante en la película, pide lo siguiente: "Deseo que Nikki me ame más que a nada en el mundo".


Y aquí comienza la bola de nieve, que poco a poco se va haciendo más grande.


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Si tocamos los palos que hacen funcionar el cine (guion, banda sonora, fotografía, actuación, dirección…), es cierto que de todo se puede señalar algo brillante, me atrevería a decir; aunque la película no es perfecta, evidentemente.


Algo que me gustó mucho (y que creo que todas las películas de terror deben saber usar / manejar bien como mínimo) es el movimiento de cámara en determinadas escenas. Creo que en Obsession lo hacen muy bien. Desde planos en los que la cámara se desplaza inquietamente perdiendo de vista a los personajes para enmarcar un detalle del cual no teníamos visión al principio; a su vez, usarlos como paralelismos… La película se retroalimenta consigo misma bebiendo de escenarios anteriores, pero que, debido a la trama, ahora pueden aportar al espectador un aspecto renovado de la trama; y la cámara se nutre muy bien de ello mostrando que, con poco presupuesto, se pueden sacar muchas interpretaciones en un mismo marco dependiendo del plano que se le ofrece al espectador. Si bien no soy un fan acérrimo del terror, bien creo de verdad que en los largometrajes de este género de nicho es necesario generar esa clase de angustia, miedo e incomodidad. Y mucho mérito viene de cómo se las apaña el director y sus allegados para ofrecer esas sensaciones sin depender de screamers baratos, portazos, ruidos sin necesidad y gritos pobres que a poco sus actores no tienen ni idea de cuándo hacerlos porque el guion es tan pobre que de reojo tienen que espiar al director para adivinar cuándo tienen que hacerlos.


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En esta película, esa incomodidad es totalmente natural, y para ello debo entrar en la parte de la actuación, además de la cámara. Vamos a ponernos en contexto mezclando la película como si estuviéramos realmente ahí:


Estás durmiendo en tu habitación, solo en la cama, y te despiertas. Miras hacia el fondo, pero todo está oscuro: no ves nada. La cámara se mantiene unos segundos, como si estuviera narrando desde tus propios ojos con el silencio de la noche. No hay respiración, no hay música. Sin embargo, sabes que no estás solo en casa, pero a su vez estás durmiendo solo en la cama. Y de repente, en la esquina de la habitación, ves dos ojos relucientes que te observan desde el rincón. "Duerme", te dice una voz mientras te espía desde las tinieblas.

Inde Navarrette, esta señorita que espía mientras duermes desde la esquina de la habitación, se ha vuelto un icono para las redes sociales desde que esta película fue estrenada hace unos meses. Su actuación es sublime, pues es capaz de encarar el papel irreverente, espontáneo y a la vez endemoniado de una pobre chica que, en contra de su voluntad, se ve vista a amar a un compañero de trabajo que no es capaz de vivir con sus inseguridades. Como actriz, se ve vista a interpretar el papel de una muchacha esclava de su propio cuerpo y conviviendo en su misma mente con una versión de ella un poco menos agraciada y a la cual no puede sujetar con ninguna rienda. Es un papel extraño, muy complicado de llevar, emocional e impulsivo, pero a la vez reprimido y miedoso; con una habilidad emocional (en mi opinión) exigente y que debe ser llevado con cuidado, o puede salir muy mal. La actriz no falla en esto y es capaz de manejarlo con seguridad. La película, con un humor muy repentino y contrastante, se encarga de mantener una sensación incómoda en el espectador de manera que no puede ser capaz de percibir hacia dónde se puede dirigir una escena y, si bien partes del guion son ligeramente previsibles, la actuación de Navarrette lleva de la mano perfectamente este recurso al que recurre Curry Barker para convertir a la película en un saco de emociones con un fondo infinito e inaparente del que no sabes por dónde va a salir la resolución.


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Una vez ya estás viendo la película, vas a empezar a comprender ciertos matices; siendo el siguiente uno de los más importantes. Oso, el canalla que pide el deseo de un amor no correspondido forzado, se convierte (aunque no lo parezca) en una pieza clave de la película, a pesar de su alelada personalidad. Es inevitable ver la película entera y no sentir cierto grado de repulsión hacia él, pero cada vez por un motivo completamente distinto. Es un pan sin sal, es un tarugo, es un idiota, es un empedernido y sí, acaba siendo también un psicópata. Lo que al principio piensas que es un chaval al que le falta fuerza de voluntad, acaba siendo un vil manipulador que, incluso en los peores momentos de Nikki (recordemos, una chica que por culpa del deseo de Oso se ha visto obligada a amarle en contra de su voluntad), él solo se preocupa egoístamente de sí mismo y cómo saldrá mal parado de cualquier contexto. Un ente egoísta que, cuando ella aparece herida (por no usar otra terminología medianamente más fuerte) y su raíz endemoniada alcanza uno de sus puntos álgidos, él le agarra de los hombros fuertemente y grita "¡Quiero que te comportes como Nikki!" ante su incapacidad de controlar la situación y al ver que todo se le desmorona. Él sabe que está ocurriendo algo raro, pero le da igual: prefiere vivir con ella y con esa actitud antes que poner fin a todo, antes que perder lo poco que ha podido construir hasta ese momento. La valora tan poco y de manera tan superficial que es capaz de consentir y pasar por alto las atrocidades que ella comete a lo largo de la película con tal de mantener la relación. La tiene totalmente idealizada y no quiere escapar de ella... O dejar que ella se le escape.


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Hay una escena (tremendo SPOILER, aviso a navegantes) en la que Nikki (la verdadera Nikki, no la Nikki obsesiva) le implora que la mate con tal de acabar con esta vida que tanto se le ha complicado, al vivir con un demonio en su interior que le arrebata su propio control. Con esa vil frase de Oso "¿Qué tiene de malo estar conmigo?", la deja dormir en la cama; enjaulada en un físico del cual ya no tiene prácticamente control, perdiendo esa oportunidad para terminar con todo de una vez por todas; como reprochándole qué tiene de malo estar con una persona como él, que ni siquiera fue capaz de declararse ante ella y, en contra de sus decisiones, decide esclavizarla a él. El dolor que le ocasiona que la chica por la que ha deseado su amor le confiese que prefiere morir antes que estar con él le produce tan repulsión que prefiere tenerla encerrada en su propio cuerpo y bajo la voluntad de sus órdenes, aunque siga comportándose como un ente catastrófico que arrasa allá donde va con tal de mantener este círculo obsesivo.


La obsesión de ella por culpa de su deseo ha llegado hasta tal punto de cometer atrocidades solo por estar con él. La obsesión de él por estar con ella le ha hecho olvidar esas barbaridades que ella ha llevado a cabo con tal de vivir a su lado. Es un ciclo obsesivo que se retroalimenta en la obsesión correspondida entre los dos por culpa de un deseo que no debería haber tenido lugar.


Por eso mencionaba anteriormente la idea del marketing y la obsesión. El animal causante de todo esto no es Nikki, no es ella. Es aquel que precisamente tiene el nombre de un animal. Oso.


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La banda sonora acompaña bien a la película; sus temas son arquetípicos arreglos funcionales que mantienen la escena tensa y en vilo, pero lo que realmente me pareció destacable es la manera que estos temas entran y salen para corresponder la trama y el guion. Cuando ocurre algo tétrico o macabro, la música se mantiene elegida y lineal, apoyando la escena con angustia e inquietud; pero es quizás cuando la película recurre a alguna broma repentina o un cambio de personalidad muy drástico por parte de Nikki, cuando la música incluso se apaga directamente para apoyar al espectador en esa sensación de desconexión total con el terror, y manejar muy bien / apoyar esos cambios de guion que mencionaba anteriormente. Mantener un tema inquietante durante una escena tensa para apagar la música totalmente en el momento que la escena se corta con una broma o similar, apoya subrepticiamente al espectador en el hecho de comprender que la tensión ha terminado, y que puede "respirar" o "pasar página" en su mente y disponerse a asumir qué ha ocurrido recientemente, cómo ha afectado a la trama, o incluso a prepararse para lo nuevo que vaya a acontecer. Más que temas espectaculares o canciones excelentes, diría que lo más destacable de la banda sonora es, precisamente, el cómo ha sido usada para lograr estos objetivos de una manera tan personal e interesante; hecho muy perceptible durante la película. Es muy dicotómica, igual que la película, y precisamente por esto creo que encaja muy bien: viene, va y, de la misma manera que se integra, sale marcando bien los ritmos de una escena incómoda, pues la película juega mucho con oposiciones.


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Si bien la película me resultó evidentemente incómoda y que perfectamente cuadra dentro del género, no me pareció excesivamente terrorífica, aunque todo depende de lo que busque transmitir el autor. Si bien tiene escenas escalofriantes, la película explora las dinámicas entre Oso y Nikki (y más personajes que aparecen en la película) lo suficiente como para darle vueltas y no quedarte solo con la parte de terror. Hay películas dentro del género que solo buscan asustar, pero creo que esta película va más allá; y aunque no pretende ser soberanamente compleja, sí pienso que quiere elaborar un pensamiento lo suficientemente real como para destacarla por encima de otras películas de terror mucho más simples. Por ello, me parece que más que terror encajaría más con terror psicológico con toques paranormales para justificar ciertos eventos que ocurren en la película. El guion tampoco busca convertirse en una enredadera de puntos clave y plot twists, por lo que el hecho de que sea previsible en algunos momentos tampoco me parece algo importante.


Obsession


Weapons, Backrooms, Obsession… Últimamente están saliendo a la luz taquillazos pertenecientes al cine indie, pasando de superproducciones / secuelas / remakes (aunque alguna sigue dando vueltas por ahí) a películas con presupuestos limitados y que obligan a los directores a estrujar todo su ingenio e intelecto para poder transmitir al público su verdadero objetivo. El terror actual, medianamente balanceado entre el terror psicológico y paranormal (un caso que me recuerda a esta fusión como Get Out, de Jordan Peele), ofrece al espectador hoy en día una versión renovada de un género que llevaba años sin despuntar y que no ha sabido remontar. Prácticamente un "remake" del propio género está floreciendo, y muchos fanáticos están por la labor de apreciar estas películas indie que comienzan a crecer favoreciendo la creatividad y el ingenio de quienes realmente quieren transmitir su amor al suspense y al terror. Dicho por el propio director de Obsession, los equipos reducidos en películas "un poco más pequeñas" que superproducciones obligan a los presentes trabajadores a realmente desempeñar una labor mucho más profesional y verdadera que un cuerpo de incontables miembros donde la creatividad y la labor se apaga poco a poco. El deseo de proyectar ese arte se mantiene desde el principio hasta el final, igual que el de Nikki por mostrar ese amor exacerbado, loco y caótico ante Oso, quien, enmarañado en las febriles consecuencias de sus actos, prefiere vivir dentro de esa obsesión con tal de permanecer cerca de ella.


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