El día de la revelación (crítica y análisis con spoilers).
- WILLY

- hace 1 día
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Steven Spielberg es uno de los cineastas más influyentes y conocidos de la historia del cine. Su magia para alternar géneros que abarcan aventuras, ciencia ficción, drama histórico y thriller es su sello personal. Y así, numerosas generaciones hemos disfrutado de grandes clásicos como Tiburón, E.T. el extraterrestre, En busca del arca perdida, Parque Jurásico, La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan o Minority Report.
Hoy, sin embargo, estamos ante El día de la revelación (2026), donde el cineasta regresa a uno de los temas que mejor conoce: el contacto extraterrestre. Por desgracia, pese a su gran conocimiento en este tipo de guiones, la película no aporta nada al espectador hasta sus momentos finales. Vayamos por partes.
El largometraje sigue a Daniel Kellner, un hombre que, desde el minuto uno, consigue hacerse con unas pruebas que demostrarían de forma irrefutable la existencia de vida extraterrestre. Paralelamente, conocemos a Margaret, una presentadora meteorológica que comienza a experimentar sucesos cada vez más extraños, entre ellos, la capacidad de comprender un idioma completamente desconocido. Ambos personajes terminan unidos por una conspiración que implica gobiernos, agencias de inteligencia y grandes corporaciones que llevan décadas ocultando información sobre el contacto con seres de otro mundo. Hasta aquí y sobre el papel, la película cuenta con un guion atractivo que, sin embargo, se ve eclipsado por su lento ritmo y su extremadamente larga duración, con casi dos horas y media.
A medida que avanza la historia, descubrimos que Daniel y Margaret estaban conectados con este fenómeno desde su infancia, ya que fueron abducidos por los alienígenas, lo que sirve para explicar por qué ambos parecen estar «preparados» para comprender el mensaje extraterrestre.
Margaret Daniel
El tramo final es probablemente el aspecto más discutible y entretenido de la película. En apenas treinta minutos, el director evita ofrecer respuestas cerradas y apuesta por un desenlace deliberadamente ambiguo. Cuando los protagonistas logran emitir estas imágenes —el día de la revelación—, no consisten en una invasión ni en un anuncio mundial espectacular, sino en un momento de comprensión mutua. Los extraterrestres no vienen a conquistar ni a salvar a la humanidad; simplemente esperan que los humanos alcancen la madurez suficiente para aceptar que forman parte de una comunidad mucho mayor.
Es en ese momento en el que Spielberg está mucho más interesado en lanzar preguntas que en resolverlas: ¿qué pasaría si mañana supiéramos que no estamos solos? ¿Seríamos capaces de mantener nuestra estabilidad política, religiosa y social? ¿O el verdadero peligro sería nuestra propia reacción? ¿Cuántas cosas ocultan los gobiernos por miedo a la reacción de los habitantes de sus países? Posiblemente este final decepcione a quien esperaba algo más de acción, que es casi inexistente en toda la película. Sin embargo, la visualización y reacción del mundo observando las imágenes robadas por Daniel está magistralmente captada.
Lo que podría ser una muy buena película queda reducido a pasable por sus numerosos fallos de concepción en el guion. Su ritmo es lento y tedioso, con vagas escenas de acción metidas con calzador. Daniel podría haber filtrado las imágenes a la prensa desde el primer minuto de forma anónima, pero, en su lugar, deja que le descubran y le persigan; meten una trama con poderes sobrenaturales para intentar dar algo de juego a la película, pero la verdad es que se siente como demasiado forzada. El propio personaje de Margaret podría ser prescindible, ya que su única utilidad es que habla el lenguaje alienígena y que Daniel es el único que lo entiende. Esto se podría haber juntado en una única persona. Finalmente, uno de los puntos más negativos: después de casi dos horas de película persiguiendo a los protagonistas, el «malo», pudiendo parar la emisión, les deja comunicar el mensaje a toda la humanidad.
En conclusión, El día de la revelación no pretende ser una película de acción ni una historia clásica de invasiones alienígenas. Es un thriller de ciencia ficción que utiliza el contacto extraterrestre como excusa para que el espectador se planteé cómo reaccionaría si alguna vez esto pasase en la realidad. Por tanto, es un largometraje que invita a la reflexión más que al espectáculo. Su ritmo pausado, fallos de guion, larga duración y su desenlace abierto han dividido al público, siendo su audiencia ideal aquellos que disfruten de la ciencia ficción más basada en preguntas que en respuestas. Ahí es donde reside su atractivo.
WILLY




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