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Monster Hunter: la saga que te exige paciencia al principio y te conquista después.

Saga de Monster Hunter

A lo largo de los años, la inmortal saga de Monster Hunter ha sido pionera en muchos conceptos del mundo de los juegos de RPG. Desde la dinámica de conseguir piezas de material de los monstruos cuando una parte era cortada o dañada, pasando por la mecánica de las diferentes fases de ataques y movimientos de los enemigos según su vida restante, hasta el concepto de cooperación en la caza de los monstruos, donde cada participante posee un papel fundamental.


Sin embargo, un pequeño pero importante detalle ha pasado desapercibido para los jugones debido a su perfecta implementación: sus tutoriales.


Monster Hunter nunca ha destacado por su historia ni por la variedad de misiones que nos plantea. El juego ha mantenido una filosofía muy sencilla. Su centro de gravedad gira en torno a la acción y diversión de los combates mientras deja a un lado largos diálogos o escenas de vídeo. Prefiere hacerte sentir el héroe a solo recordártelo cada 10 minutos con frases motivacionales de tus compañeros digitales. Es por ello que nunca escucharás que alguien compre un juego de la saga por su bonito o conmovedor relato.


En contrapartida, Monster Hunter consiguió lo que nunca había hecho ningún juego hasta la fecha: garantizarte un endgame casi infinito. Pero para lograr eso, debía primero conseguir que te engancharas perdidamente a su jugabilidad. Y para ello, no te pueden explicar todas sus mecánicas en 20 minutos.


Saga de Monster Hunter
Combos de la espada larga del Monster Hunter Wilds

Monster Hunter es un juego de paciencia.

Las primeras 40 horas de juego tan solo te mostrarán las bases del juego, los mapas, las posibilidades de mejoras, las mecánicas, los monstruos (y no todos) y concluirán parcialmente la historia del videojuego con un épico combate contra un oponente magnífico.


Saga de Monster Hunter
Árbol de mejoras de la espada larga del Monster Hunter Wilds

Y ahora viene la magia. Después de haber mejorado las armas hasta un nivel ridículo y construido la mejor armadura del contrincante más difícil, resulta que todo lo que has hecho hasta ese momento no vale para nada. Porque el juego te hace pasar del rango bajo al rango alto.


Las mecánicas siguen siendo las mismas. Los monstruos, iguales pero más duros. Los mapas, los mismos. Pero el reto acaba de empezar. Ahora cada combate se vive distinto, ya que cada monstruo es más difícil, llegando a matarte de un solo golpe. Sin embargo, el juego no se vuelve frustrante, ya que hace menos de 10 horas el juego te ha hecho ver que tú puedes con él, porque ya lo derrotaste una vez.


Te hace querer seguir mejorando las armas y comprobar que los enemigos de rango bajo eran de chiste. De vez en cuando la saga te introduce pequeños retos para no enfriar el pedazo de banquete que te está preparando. Entre ellos se encuentran nuevos rivales o alguna mecánica nueva que no afecta a la jugabilidad, pero te motiva a saber que siempre hay contenido detrás de la esquina.


Y en el momento culmen de la historia, en la cúspide de tu experiencia, resulta que todo era un entrante para lo que realmente se viene. Todo lo jugado anteriormente era una guía para empezar a cazar a los auténticos demonios. Ya sabes fabricar todos los objetos, ya te sabes de memoria para qué sirve cada uno y tienes perfectamente configurada su disposición; tienes grabadas a fuego las combinaciones de tus ataques, has asimilado cada píxel del mapa y ya no te impresiona nada.


Saga de Monster Hunter
Bolsa de objetos del Monster Hunter Wilds

En ese exacto momento es cuando el juego realmente empieza. Tras casi 80 horas de juego, todo el contenido te explota y descubres que la historia era un mero hilo conductor para llevarte hasta este punto. A partir de ahora estás solo, delante del tablón de misiones, viendo tu recorrido. Antes las misiones eran de una estrella. Ahora son de diez estrellas. Antes no mirabas los puntos débiles del adversario. Ahora son un ritual cada vez que vas a comenzar una nueva aventura.


Saga de Monster Hunter
Tablón de misiones del Monster Hunter Wilds

Y te das cuenta de que, hasta ese momento, a cada rato te aparecía una pantalla con información complementaria. De repente, ya nada. Estás solo. El tutorial acaba de terminar. Pero eso no implica que no quede contenido. A partir de ese momento disfrutarás de, como mínimo, otras 40 o 50 horas de juego solo para completar lo "básico": acabar la campaña, matar dos o tres veces a todos los enemigos y completar las misiones opcionales.


Pero siempre habrá un reto más. Completar todas las ramas de mejora de tu arma. Conseguir todas las armaduras de máximo nivel. Completar todos los retos impuestos por el juego y aquellos que tú te quieras inventar, como, por ejemplo, matar al monstruo más difícil con cada una de las armas o derrotarlo sin recibir daño. Retos que no añaden nada a la experiencia, pero que el juego silenciosamente te ha grabado en tu cerebro al enseñarte la cantidad de variables de las que dispones.


Y todo esto, sin tener que leerte un manual de 200 páginas.

Las mecánicas están implementadas de manera que las descubras de forma natural y te dejen practicar con ellas antes de necesitarlas de verdad. No puede ser que se te pida capturar a un elemento, se te explique el proceso (el cual no es nada sencillo) y tu siguiente misión sea capturar a un dios, cuando todavía ni siquiera sabes cómo colocar correctamente la trampa.


Sigilosamente, las misiones te van a ir exigiendo pequeños hitos que te llevarán a analizar los detalles de cada función. No hace falta que el juego te diga cuándo un enemigo está debilitado con un marcador. Antes de ese momento, has matado a otros 30 y siempre has visto que cojean o gesticulan antes de ser derrotados. Entonces, cuando el juego te pide que identifiques que el monstruo está debilitado, instintivamente sabes cuál es el momento.


Este último ejemplo sucede con las más de 40 mecánicas diferentes del juego. Y es por ello que no es posible volverte un experto en el juego con dos o tres partidas. Dentro del ambiente, sabes cuántas horas lleva jugadas cada persona sabiendo su Rango de Cazador (RC), ya que cada tipo de misión da los mismos puntos; por tanto, se puede hacer una extrapolación fácilmente. Ver un rango 200 en pantalla implica ver a una persona que fácilmente ha jugado más de 200 o 300 horas. Y su destreza en el campo de batalla lo demuestra, no como en otros juegos donde el nivel es un simple número sobre la cabeza del jugador.


Saga de Monster Hunter
Configuración de un conjunto de piezas de armadura de Monster Hunter Wilds

Hasta la fecha, no he conocido ningún otro juego que incluya de una forma tan orgánica su tutorial y que prometa y cumpla con un endgame de calidad. Estos dos hechos son los que han permitido a la saga seguir creciendo y mantenerse en la cima de los juegos de RPG, destacándose como el único dentro de su género en específico.


KOROSENAI





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