La saga 'A Quiet Place' (Un lugar tranquilo): crítica y análisis con spoilers.

En 2024 llegó a nuestros cines la última película de la saga iniciada por John Krasinski, A Quiet Place: Day One. Por ello, he considerado oportuno reseñar esta trilogía que, si bien no será la más conocida de la historia, merece la pena que tenga un hueco consolidado en el género postapocalíptico de terror.
Al igual que otras tantas sagas de largometrajes, lo que empezó como una historia simple se ha ido expandiendo hasta llegar a la película antes citada, considerada ya como un spin-off (una precuela, en este caso), solo que sin Krasinski a los mandos, lo cual, por desgracia, se nota.
Personalmente, yo suelo recomendar el orden cronológico para ver cualquier historia, ya que disfruto de cómo van encajando las piezas en las sucesivas películas. En este caso concreto, más allá de algunos guiños que resaltaremos, A Quiet Place: Day One es un excelente punto de entrada a este universo, aunque, a mi juicio, es la peor película.
A Quiet Place: Day One. Repetir la fórmula, pero sin esencia

A Quiet Place: Day One mantiene la tensión y el suspense característicos de la franquicia, pero ofrece una perspectiva fresca al explorar el origen del apocalipsis en la ciudad de Nueva York. Aunque esto es algo matizable, ya que en A Quiet Place: Part II exploramos cómo afectó la invasión a la familia Abbott durante el primer día.
La película tiene como protagonista a Sam, una señora con una enfermedad terminal a la que poco o nada le importa lo que sucede a su alrededor. Durante una excursión desde el hospital o residencia en el que está ingresada, se produce la invasión y tendrá que apañárselas para sobrevivir junto a su gato, Frodo (no es broma, no: Sam y Frodo).
Una de las primeras y, lamentablemente, constantes incongruencias es que, ya desde el minuto cero de la invasión, la gente parece saber que estas criaturas son ciegas y se guían por un oído supersensible, como los murciélagos o Daredevil, si queréis darle un toque de humor. El punto positivo es que aquí aparece el primer guiño a las películas originales: la aparición de Henri, a quien veremos en A Quiet Place: Part II.
A partir de aquí, Sam se consagrará a la búsqueda de su objetivo, que es comer pizza de un restaurante de su infancia. Habrá un par de guiños más, como unos niños escondidos bajo una fuente (por el ruido que hace), hasta llegar a otra de las mayores escenas absurdas del largometraje: la evacuación de la ciudad. Tras anunciar con helicópteros a la población que debe dirigirse a los muelles, todos los supervivientes se lanzan a la calle a modo de procesión, eso sí, "en silencio". Lógicamente, lo absurdo de la escena vaticina el evidente desenlace.
Tras ser atacada, Sam logra sobrevivir y, al rato, aparece Eric, un personaje metido con calzador que, a mi juicio, no aporta nada a la película. Este señor se dedicará a acompañar a su nueva amiga, a la que acaba de conocer, en su periplo para comer pizza, porque, claramente, salvar su vida, pese a los intentos de Sam por convencerlo, no es una opción.
A partir de aquí, empieza el periplo para ir a comer pizza y visitar el restaurante donde trabajaba su padre. Tras varios guiños, como observar cómo se ahoga un alienígena en las alcantarillas (claro guiño a A Quiet Place: Part II), la pareja cumple su objetivo y se les da la oportunidad de evacuar al pasar un barco cerca. Aunque no es la intención de Sam, sí le pedirá a Eric que se salve junto a Frodo.
En una nueva escena absurda, Sam hace sonar las alarmas de varios coches para atraer a los invasores, pero un leve tropiezo de Eric con una lata los atrae hacia él, aunque, afortunadamente, logra salvarse tirándose al río con Frodo. ¿Cómo una lata hace más ruido que las alarmas de una decena de coches? Preguntádselo a otro. Finalmente, Sam se suicida haciendo sonar música con una sonrisa. Una forma un poco triste de terminar la película, pero que, al mismo tiempo, nos transmite que, después de mucho tiempo, Sam por fin está en calma consigo misma.
En resumen, A Quiet Place: Day One es un fallido intento de aportar algo a la franquicia. Si bien los escenarios, la fotografía y la música están muy bien hilados y mantienen al espectador en la tensión habitual en este tipo de películas, los constantes sinsentidos relacionados con "no hacer ruido" (tan pronto hacen ruido y no viene ningún alienígena como hacen un minirruido y les persigue una horda) y las escenas absurdas sacan al espectador de lo que podría haber sido una gran experiencia de suspense y terror. Al mismo tiempo, Eric es un personaje muy forzado que acaba rompiendo por completo el ideario de una excelente aventura de un humano con su mascota, al más puro estilo de Soy leyenda.
A Quiet Place. El origen de una saga

Corría el año 2018 cuando este largometraje vio la luz. Aunque la trama no es nada innovadora, su forma de llevarla al espectador sí que lo es, con unos diálogos escasos y un ritmo y una tensión constantes.
Su comienzo es confuso, ya que apenas nos contextualiza nada. Empezamos en el día 89 de un apocalipsis en el que la familia protagonista está saqueando un establecimiento en absoluto silencio. La tensión es más que notable, ya que todavía no sabemos el porqué de esta situación, hasta que, lamentablemente, uno de los hijos pequeños enciende un juguete y un alienígena sale de la nada y acaba con su vida, lo que impactará especialmente a su hermana.
Después nos trasladamos al día 472, cuando la familia parece haberse fortificado en una casa, y el problema fundamental será el embarazo de la mujer, Evelyn. Sobra decir que no es muy inteligente mantener relaciones sexuales sin protección en un mundo donde los ruidos fuertes te pueden matar, pero es lo que hay. Otro punto clave del argumento es la relación entre Regan (la hija, que además es sorda) y su padre, Lee. Y es que, gracias a los esfuerzos de Lee por ayudar a Regan con su discapacidad, descubrirán involuntariamente un arma para lidiar con las amenazas.
La tensión aumentará con el parto de Evelyn, cuyos ruidos atraerán a los invasores y pondrán a toda la familia en peligro. De hecho, Lee acabará sacrificándose para que sus hijos puedan escapar. Por su parte, otros alienígenas atacarán a Evelyn y al bebé, pero ambos logran sobrevivir. Finalmente, la madre y sus hijos acabarán siendo acorralados por una criatura. Es entonces cuando se descubrirá una forma de hacer vulnerables a estos seres mediante un sonido emitido por el dispositivo de audio de Regan, que deja la cabeza de la criatura expuesta y vulnerable a la escopeta de Evelyn. Esta descarga sin piedad sobre ella, abatiéndola y poniendo fin a la película.
En resumen, el argumento de esta primera entrega se basa en la supervivencia de una familia en un mundo implacable. La tensión es constante, pero al mismo tiempo no se hace pesada, fruto de un gran trabajo por parte del director. Es destacable que, en más de 400 días, no hayan aislado debidamente el sonido del interior de su casa, pero sí se hayan preocupado del exterior, ya que, por ejemplo, añaden arena sobre los caminos de tierra. Igualmente, las defensas de la casa son inexistentes, cuando podrían haber puesto alarmas en puntos alejados u otros elementos sonoros. Si bien es cierto que, en determinado momento de la película, usan fuegos artificiales para intentar confundir a los invasores.
A Quiet Place: Part II. La culminación de una idea

Este largometraje de 2021 sigue los pasos de su predecesor y no tiene nada que envidiarle. La película comienza con el día 1, que sirve para dos cosas: darnos más contexto general sobre la invasión y cómo la vivió la familia Abbott, y presentarnos a Emmett, un vecino que jugará un papel importante a lo largo de la película.
Finalizado este prólogo, la película nos traslada al punto donde terminó la entrega anterior: el día 474. En este caso, la familia va a tratar de buscar a otros supervivientes con los que solían comunicarse mediante hogueras. Tras obtener respuesta de otra casa o asentamiento, la familia se dirige hacia allí.
Al llegar, caen en varias trampas que desencadenan la aparición de los invasores, pero la familia Abbott ya es veterana en lidiar con estas criaturas y abate a uno, para sorpresa de Emmett, que es quien ha tendido todas esas trampas y esperaba no tener que ayudar a la desafortunada familia.
A partir de aquí, la película se bifurca tras oír una señal de radio que está emitiendo música. Regan decide irse por su cuenta para investigar el origen de la señal y Emmett acabará saliendo tras ella. Por su parte, Evelyn se queda con Marcus (que había resultado herido tras caer en una trampa para animales) y el bebé.
Regan y Emmett descubren que la señal proviene de una estación de radio en una isla cercana. Tras no pocos problemas, acaban llegando a la isla, donde descubren una comunidad de supervivientes (que incluye a Henri, a quien vimos en A Quiet Place: Day One) que vive en relativa paz. Esta paz se verá alterada cuando descubran que una criatura se había colado como polizón en el barco en el que habían llegado. Tras desatar el caos, Henri, Regan y Emmett llegan a la estación de radio, donde Regan logrará transmitir la señal nociva para las criaturas. Sin embargo, esto ocurrirá después de que la criatura mate a Henri y hiera gravemente a Emmett.
Por su parte, Evelyn deja a Marcus a cargo del bebé para buscar suministros, que encuentra sin problemas. Sin embargo, a su vuelta, un invasor acecha a sus hijos, en parte porque Marcus, con poco sentido común, sale a explorar el refugio, teniendo la mala suerte de hacer ruido y atraer a la indeseada compañía. Justo cuando la situación se vuelve crítica para la vida de estos personajes, Regan cumple su misión en la isla. La criatura, ahora aturdida por las ondas sonoras que emite la radio, es finalmente abatida por Marcus, poniendo fin a la película.
En resumen, es una película muy similar a la anterior, pero con un ritmo más fresco que incluye escenarios de día y exteriores. Sabe mantener la tensión constante, pese a que ahora los invasores ya no son una amenaza tan "grave" como antes, al tener armas con las que vencerlos. También incluye excelentes planos de Regan en los que el sonido de la película se silencia por completo para sumergir al espectador en la piel de este personaje y en su percepción del mundo que la rodea.
En conclusión, la saga A Quiet Place merece tener un hueco en el género postapocalíptico y de terror. Si bien no es nada novedosa, su forma de plantear un mundo "sin sonidos" (entiéndase que el silencio total es imposible) para sobrevivir es interesante, aunque muchas veces, y en especial en la entrega más reciente, da lugar a demasiadas inconsistencias que rompen esa atmósfera y esa tensión especiales que tanto caracterizan a la saga. Por otro lado, me parece excelente su formato de 90-100 minutos en todas sus entregas, que evita saturar al espectador y recurrir a rellenos innecesarios que, por desgracia, vemos cada vez más frecuentemente en otras producciones.
WILLY





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