Fan o prensa: dos formas de vivir San Diego Comic-Con Málaga 2026. ¿Cuánto cambia la experiencia?
Hace poco más de un año, la mítica San Diego Comic-Con aterrizaba por primera vez en Europa, concretamente en Málaga, con una primera edición que, pese a contar con grandes invitados y una propuesta de lo más ambiciosa, estuvo marcada por numerosos problemas organizativos que terminaron empañando la experiencia de muchos asistentes. Tanto fue así que, tras todo lo sucedido, desde GAMOTAKU publicamos una comparativa en la que analizábamos cómo se había vivido aquella primera edición desde dos perspectivas muy diferentes: la de un asistente convencional y la de un medio de prensa acreditado.

Del 1 al 4 de octubre de 2026, San Diego Comic-Con Málaga regresó al Palacio de Ferias y Congresos de Málaga (FYCMA) con una segunda edición que tenía una misión muy clara: aprender de los errores del pasado, recuperar la confianza del público y demostrar que podía estar a la altura del nombre que representa. Y, como ya hemos contado en nuestra crónica, vaya si lo ha conseguido.
Pero, más allá de las mejoras organizativas, los invitados, los paneles y todas las actividades que han protagonizado esta edición, hay una pregunta que queremos volver a plantear: ¿cómo cambia la experiencia de asistir a San Diego Comic-Con Málaga dependiendo de si lo haces como público general o como prensa acreditada?
Para responderla, este año volvemos a contar con las experiencias personales de dos integrantes de GAMOTAKU que han tenido la oportunidad de disfrutar de las cuatro jornadas del evento, aunque de formas muy diferentes. Por un lado, nuestro compañero, que acudió con su entrada y centró buena parte de su experiencia en conocer a sus artistas favoritos, conseguir fotografías y autógrafos. Por otro, nuestro director, que asistió como prensa acreditada para realizar una cobertura completa del evento, con las facilidades y responsabilidades que ello conlleva.
Dos maneras de vivir una misma Comic-Con, con diferentes objetivos, ventajas e inconvenientes, pero con algo en común: la pasión por todo lo que representa este evento. A continuación, os contamos cómo fue la experiencia de cada uno y hasta qué punto una acreditación puede marcar la diferencia.

EXPERIENCIA FAN (WILLY)
Por segundo año consecutivo, la San Diego Comic-Con llega a Málaga con una propuesta cargada de novedades e invitados de lo más deseados. Cabe destacar que yo no pude asistir a la primera edición, con lo cual no puedo hacer una comparación real con respecto a la anterior, pero sí que puedo mencionar que, tras hablar con decenas de asistentes del año pasado, todos coincidían en una cosa: la organización ha mejorado.
Como norma general, estos eventos requieren que el asistente se haga una agenda para no perderse ninguna de las actividades disponibles. En mi caso, tenía las ideas muy claras: fotos y autógrafos. Todo lo demás, como los paneles, eran extras; por ello, pasé los cuatro días casi en su totalidad en el llamado Meet the Artist. Esta fue mi experiencia día a día.
Jueves 1. El reconocimiento
Llegamos al FYCMA poco antes de las 9 de la mañana y la fila ya era considerable. Con algo de miedo en el cuerpo por todo lo que leímos del año pasado, temíamos quedarnos todo el día fuera, pero la realidad fue otra. En menos de media hora desde que el recinto abrió sus puertas, logramos entrar.
La señalización fue buena y llegamos al Meet the Artist en apenas unos minutos. Allí nos encontramos con un vallado debidamente señalizado con el nombre del artista correspondiente, con lo cual ya nos pusimos a esperar.
Finalizada la primera tanda de autógrafos, fuimos al hall principal a ver los diferentes puestos de tiendas y editoriales. Bastante llamativo fue que no hubiese muchos descuentos de feria, aunque algunas tiendas sí que hicieron promociones del tipo "gasta X € y llévate este regalo".
El primer día terminó para nosotros en el Garden Hall, tras probar una experiencia de pintura de miniaturas con rotuladores y dar una vuelta por los puestos de esa zona.

Viernes 2. Ya sabes a lo que vienes
El día empezó de forma parecida al anterior, solo que con un poco más de gente, aunque menos de la que yo había estimado. Este día sí que fue bastante más intenso para nosotros en el Meet the Artist hasta la llegada de la tarde.
Nuevamente, las largas horas de espera en las colas sirvieron para conocer a nuevas personas y compartir la afición. De paso, gracias a estas conversaciones, fuimos aprendiendo más sobre los cambios a mejor de la organización de este año con respecto a la de 2025.

Sábado 3. La hecatombe
A diferencia de las dos jornadas anteriores, ya vaticinábamos que esta iba a ser extremadamente dura, y así fue. Llegamos al recinto antes de las 8 de la mañana y la fila ya era casi tan larga como el jueves. Para la hora de entrada, sobre las 9:45, yo ya solo veía cabezas mirase en la dirección que mirase. Sin embargo, en poco más de treinta minutos estábamos ya dentro del recinto haciendo cola para las estrellas más deseadas del evento: Elijah Wood y Sean Astin.
La firma de Sean Astin fue quizá la más difícil de todo el evento, ya que, si no tenías precompra, había que esperar la friolera de más de seis horas en la fila hasta que por fin dejaron pasar a personas sin dicha precompra. Por su parte, Elijah Wood tuvo un caso similar, pero permitió el paso de más personas, además de tener más franjas horarias para dichas firmas.
Como es lógico, finalizada semejante paliza al sol, ese día ya nos retiramos a descansar.

Domingo 4. De la ilusión a la decepción: cuando la lluvia lo estropea todo
Por raro que parezca, este día la afluencia bajó considerablemente, casi hasta niveles del jueves. Nosotros volvimos a llegar como el día anterior para encontrarnos una cola bastante reducida, tanto que, en cuanto abrieron las puertas, en menos de diez minutos ya estábamos corriendo al Meet the Artist.
La jornada fluyó bastante bien, en parte gracias a que las nubes dieron un respiro a las personas que hacíamos cola al aire libre. Sin embargo, cuando la tormenta se desató, el caos llegó a la Comic-Con. Las luces se fueron, los equipos de fotografía se desconectaron y muchos artistas se refugiaron para ya no volver a salir, dejando a varios fans sin su ansiado tesoro. Con ese panorama, hacia la mitad de la tarde ya nos volvimos a casa, dando por finalizados estos cuatro días de absoluta intensidad.

Conclusiones
Al principio del artículo mencionaba que, como no asistí el año pasado, no podía opinar bien sobre la organización. Sin embargo, tras cuatro días conversando con diversos asistentes, puedo decir que la organización ha mejorado considerablemente.
No obstante, aunque la mejora ha sido supuestamente notable, sigue habiendo cosas que mejorar. Naturalmente, me voy a centrar en todo lo relativo al Meet the Artist, puesto que fue nuestro foco de atención todos los días.
En primer lugar, y como es lógico, no se podía andar por el recinto con armas afiladas, aunque se hubiesen comprado en el interior. Si la querías para una firma, solo podías ser escoltado a las horas en punto, con lo cual tenías un alto riesgo de perderte una firma. Quizá aquí habría que ser más flexible e intentar buscar a alguien para estos casos concretos. Una forma muy sencilla sería escoltar a la persona hasta la zona de firmas y entregar allí el arma al personal de la organización mientras la persona hace la fila correspondiente, para volver a llamar al personal de seguridad una vez que la firma se haya realizado.
En segundo lugar, la ubicación al aire libre, con unos toldos provisionales, no termina de ser del todo apta, teniendo en cuenta las largas horas de espera y el clima malagueño. La solución ideal es un recinto amplio, cerrado y climatizado. Si no es posible, al menos los toldos deberían alargarse para cubrir no solo la zona vallada, sino gran parte de la explanada, ya que más de un visitante tuvo que ser auxiliado por los miembros de Cruz Roja presentes en esa zona.
Igualmente, la presencia de un recinto cubierto podría haber prevenido gran parte de los problemas ocasionados por la lluvia, como las averías en el equipo fotográfico o las molestias sufridas por los artistas. Además, debo recordar que los partes meteorológicos con una semana de adelanto ya anunciaban lluvia para el jueves, aunque debemos dar gracias de que se retrasase hasta el domingo.
A la pregunta de si repetiría la experiencia, debo contestar que sí, pero con matices. Si bien por parte de la organización sí que he quedado contento con la experiencia, estos eventos, para mí, dependen íntegramente de los invitados en el Meet the Artist. Por supuesto, esta es una opinión totalmente personal y, para otras personas, los paneles, los puestos u otros artistas menos famosos pueden tener más peso.

EXPERIENCIA PRENSA (JULIUXGT)
En mi caso, este año he tenido la enorme suerte de asistir a San Diego Comic-Con Málaga como prensa acreditada en representación de GAMOTAKU. Y aunque ya he contado con muchísimo detalle cómo fueron mis cuatro días en el evento, esta vez quiero centrarme en algo diferente: las ventajas, facilidades y responsabilidades que supone acudir con una acreditación de prensa, y cómo estas pueden cambiar por completo la experiencia respecto a la de un asistente convencional.
Porque sí, ir como prensa es un privilegio. Pero también hay mucho trabajo detrás, aunque, como os contaré más adelante, para mí ambas cosas van de la mano.

Accesos y privilegios de la acreditación
Lo primero que quiero destacar es que, aunque el proceso para solicitar nuestra acreditación no fue perfecto, la experiencia una vez concedida fue realmente positiva.
Desde GAMOTAKU solicitamos dos acreditaciones a través del formulario oficial de la web, pero pasaban las semanas y no recibíamos respuesta. Finalmente, tuvimos que escribir directamente al departamento de prensa y fue entonces cuando nos confirmaron que nos concedían una de las dos solicitadas. A partir de ese momento, eso sí, la comunicación fue mucho más fluida.
En cuanto a la recogida de la acreditación y el acceso del primer día, ya expliqué en mi crónica lo que ocurrió, por lo que no voy a repetirme. Sin embargo, una vez tuve mi acreditación, todo cambió considerablemente.
Para empezar, podía acceder al recinto por una entrada situada en la parte trasera, justo en el extremo opuesto a la gran entrada principal. Y, en mi caso, esto fue una auténtica maravilla porque me pillaba prácticamente de camino desde mi alojamiento. Podía llegar andando, enseñar mi acreditación junto al código QR de acceso y entrar directamente, sin colas, aglomeraciones ni necesidad de dar vueltas innecesarias.
Además, quiero destacar algo que me pareció muy positivo: no bastaba únicamente con enseñar el lanyard de la acreditación. El personal también verificaba el QR correspondiente, por lo que existía un control real sobre quién podía acceder. Así, sí.
Otra ventaja era la libertad de movimiento dentro del recinto. Por ejemplo, podíamos ir "contracorriente" y utilizar determinados accesos que, para el público general, estaban habilitados únicamente como salidas. Puede parecer una tontería, pero en un recinto de semejantes dimensiones, donde tienes que desplazarte constantemente entre pabellones y auditorios, esto te ahorraba bastante tiempo.
Y hablando de auditorios, llegamos a uno de los privilegios más importantes: el acceso preferente a los paneles.
Los medios acreditados disponíamos de filas y localidades reservadas, y normalmente nos permitían entrar entre 15 y 30 minutos antes que el público general, dependiendo del panel (aunque hubo ocasiones en las que prácticamente entrábamos a la vez).
Esto suponía una ventaja enorme, especialmente para quienes, como yo, habíamos organizado nuestra visita alrededor de los paneles y las charlas. No dependíamos de conseguir una reserva mediante sorteo y, con una buena planificación, teníamos muchas más posibilidades de acceder a prácticamente cualquier actividad que nos interesase.
Eso sí, tampoco era algo garantizado. Las plazas para prensa eran limitadas y había que presentarse con suficiente antelación, especialmente en los paneles más populares. De hecho, el único en el que me dio la sensación de que algunos compañeros de prensa se quedaron fuera fue el de Disney. Pero bueno, teniendo en cuenta la expectación que generaba, tampoco me parece extraño.
Lo que sí considero bastante mejorable es la ubicación de nuestras localidades reservadas. Generalmente nos situaban en los extremos de los auditorios, bastante apartados y con una perspectiva lateral del escenario. Y, sinceramente, para quienes también necesitábamos hacer fotografías y vídeos, aquello era horrible.
Es cierto que, cuando quedaban asientos libres después de que entrase el público, podíamos cambiarnos de sitio, pero creo que habría sido mucho más acertado reservarnos una zona algo más centrada, aunque no estuviese en las primeras filas.
Por último, quiero mencionar brevemente a los creadores de contenido, que también disponían de acreditaciones y privilegios similares. Hasta donde sé, teníamos prácticamente las mismas facilidades, aunque con filas, asientos y salas diferenciadas. Mientras que nosotros disponíamos de una sala para trabajar, ellos tenían una destinada al descanso.
Eso sí, me llamó muchísimo la atención la cantidad de creadores acreditados que había. Desconozco los criterios de concesión, pero me dio la sensación de que resultaba bastante más sencillo obtener una acreditación como creador que como medio de prensa, porque la diferencia en cuanto al número de acreditados parecía desproporcionada.
En cualquier caso, llevar una acreditación no significaba tener acceso a absolutamente todo. Por ejemplo, los medios de prensa no podíamos participar en el sorteo para comprar los Funkos exclusivos del evento. Y me parece perfectamente correcto, todo sea dicho. Al final, estas experiencias también deben reservarse para quienes han pagado su entrada.

Instalaciones y facilidades para realizar la cobertura
Más allá de los accesos, una de las cosas que más agradecí fue la libertad que teníamos para realizar fotografías y grabaciones durante los paneles.
Personalmente, no solía levantarme demasiado de mi asiento porque llevaba mi iPhone 16 Pro Max, cuyo zoom me permitía fotografiar a los invitados sin necesidad de estar desplazándome constantemente. Sin embargo, otros compañeros sí que aprovechaban para ponerse de pie y buscar mejores ángulos, siempre desde zonas en las que no entorpecieran el trabajo de los técnicos y fotógrafos oficiales.
De hecho, hubo paneles que se llenaron y en los que algunos periodistas pudieron entrar sin disponer de un asiento, permaneciendo de pie para realizar sus fotografías y vídeos. Por tanto, aunque existían ciertas limitaciones lógicas, considero que teníamos bastante libertad para desarrollar nuestro trabajo.
Lo único que eché en falta fue la posibilidad de entrevistar personalmente a algunos de los actores e invitados. Me consta que determinados medios sí tuvieron acceso a estas entrevistas, pero desconozco si era necesario solicitarlas previamente o cumplir algún requisito específico. Por tanto, no voy a achacárselo a la organización. Es algo que investigaré de cara al próximo año.
Pero, si hay un espacio que merece una mención especial, ese es la sala de prensa.
Ya hablé brevemente de ella en mi crónica, pero aquí quiero destacar lo importante que resultó para mí durante los cuatro días. Disponíamos de mesas y zonas de trabajo, enchufes y regletas, una conexión Wi-Fi propia, comida, bebidas y taquillas gratuitas donde guardar nuestras pertenencias. Vamos, todo lo necesario para trabajar cómodamente.
Y vaya si la aproveché.
Acudí a ella TODOS los días para redactar y publicar mis artículos, además de organizar el material de prensa. El domingo, incluso, pude dejar allí gran parte de mi equipaje después de abandonar el hotel, lo que me permitió disfrutar de la última jornada sin tener que cargar con todo.
Curiosamente, no la utilicé para descansar en ningún momento. Entraba, me sentaba, trabajaba y volvía al evento. Pero eso no quita que me pareciera una instalación magnífica y una de las mayores ventajas de nuestra acreditación.
Si tuviera que ponerle alguna pega, sería la velocidad de la conexión Wi-Fi, que tenía margen de mejora. Por lo demás, poco puedo reprochar.
También quiero felicitar al departamento de prensa por la gestión de la información y los materiales que nos proporcionaban.
Durante los días previos recibíamos la programación correspondiente con antelación y, a medida que avanzaba el evento, nos enviaban las notas de prensa de cada jornada. Además, teníamos a nuestra disposición varios teléfonos de contacto por si surgía cualquier incidencia, aunque personalmente no necesité utilizarlos. Los correos, por su parte, solían responderlos con bastante rapidez.
Pero lo que más me sorprendió fue la actualización constante del material oficial.
Para que os hagáis una idea, cuando yo acudía por la tarde a la sala de prensa para escribir mi artículo diario, prácticamente todas las fotografías y materiales correspondientes a las actividades celebradas hasta ese momento ya estaban disponibles en nuestra carpeta compartida de Google Drive. Únicamente faltaban los de la última hora o dos horas, que terminaban incorporándose poco después.
Y esto, cuando tienes que redactar y publicar una cobertura con cierta inmediatez, facilita muchísimo las cosas. No había que esperar al día siguiente para disponer de las fotografías oficiales ni estar reclamando constantemente los materiales.
En definitiva, creo que el departamento de prensa estuvo completamente a la altura de las circunstancias.

La experiencia de trabajar en un evento que también quieres disfrutar
Aquí llegamos a un punto que considero especialmente importante, porque creo que existe cierta percepción equivocada sobre lo que significa asistir a un evento como prensa acreditada.
Por supuesto que hay trabajo. Hay que hacer fotografías, grabar vídeos, informar de las novedades, publicar contenido en redes sociales, redactar artículos... Y todo ello mientras el evento sigue avanzando y suceden cosas constantemente.
Pero, personalmente, para mí trabajar en un evento como San Diego Comic-Con Málaga ES disfrutar de la experiencia.
Recordemos que GAMOTAKU nació hace nueve años como mi pequeño blog personal, un espacio en el que hablar sobre todas esas aficiones que tanto me apasionan. Cine, series, videojuegos, cómics... Poder acudir a estos eventos, vivir experiencias increíbles y después escribir sobre ellas es, literalmente, un sueño.
Por tanto, no diferencio una cosa de la otra. Si hubiese acudido a San Diego Comic-Con Málaga sin acreditación, habría disfrutado igualmente del evento y, casi con total seguridad, también habría escrito sobre mi experiencia. Porque es algo que me gusta hacer.
Evidentemente, eso no significa que acudiera sin preparación. Todo lo contrario.
Llevaba un planning en el que había organizado prácticamente cada minuto de mis jornadas. Había seleccionado los paneles que más me interesaban, calculado los tiempos que necesitaba para desplazarme entre las diferentes zonas y reservado momentos específicos para redactar y publicar mis artículos.
¿Era una planificación muy estricta? Sí. ¿Me condicionaba? En absoluto, porque era exactamente lo que YO quería hacer.
No estaba obligado a asistir a determinados paneles ni a cubrir actividades que no me interesasen. Simplemente organicé mis jornadas para aprovechar al máximo el tiempo disponible y poder compaginar todo lo que quería ver con mis responsabilidades como medio.
Es cierto que hubo actividades y talleres a los que no asistí, pero no porque estuviera trabajando, sino porque había otras cosas que me llamaban más la atención. Salvo algún cambio puntual de última hora, como el que ya conté en mi crónica sobre el panel de Disney, pude cumplir prácticamente toda mi planificación.
Y respecto a las firmas y sesiones de fotografías con invitados, decidí no participar en ellas porque, personalmente, considero que no es lo que me corresponde hacer cuando acudo como prensa para realizar una cobertura informativa.
Pero esta es mi manera de entenderlo, no una crítica hacia quienes decidan hacerlo.
También hay que tener en cuenta el esfuerzo físico que supone acudir a un evento así durante cuatro días consecutivos, desde su apertura hasta prácticamente el cierre.
Hasta ahora, mi récord eran tres jornadas en InterOcio 2026, y una de ellas (el viernes) había sido únicamente por la tarde. Por tanto, esta era la primera vez que me enfrentaba a cuatro días completos y tenía que mentalizarme para ello.
Lo curioso es que, aunque al principio pensaba cosas como "¡Madre mía, todavía me quedan tres días!", al final todo se me pasó volando. Gestioné bien el sueño y mis descansos, y físicamente no tuve grandes problemas. También es verdad que pasaba bastante tiempo sentado viendo paneles, aunque eso no impidió que caminase más de 6.000 pasos diarios e incluso llegase a los 12.000 durante la primera jornada.
Pero es que, cuando estás disfrutando tanto de lo que haces, todo se lleva de otra manera.
Y, por supuesto, no considero que mi experiencia sea necesariamente mejor que la de alguien que acude como público general. Simplemente es diferente.
Si me comparo con una persona cuyo principal objetivo era asistir a paneles, está claro que mi acreditación me permitió disfrutar de muchas más facilidades, al no depender de los sorteos de acceso ni tener que pasar tantas horas haciendo cola.
Sin embargo, no puedo compararme con alguien que acudió principalmente para conseguir firmas y fotografías con sus actores favoritos, como mi compañero, o para participar en talleres, comprar merchandising y disfrutar de las numerosas actividades repartidas por el recinto.
Cada uno vive la Comic-Con a su manera y creo que hay propuestas más que suficientes para todos los gustos. Eso sí, mi recomendación es planificarse con antelación, especialmente si solo vais a asistir uno o dos días. El tiempo pasa muchísimo más rápido de lo que parece.

Conclusiones
Después de todo lo vivido, creo que puedo afirmar que asistir a San Diego Comic-Con Málaga como prensa acreditada ha sido una experiencia extraordinaria, tanto en lo personal como en lo profesional.
Si tuviera que quedarme con tres ventajas, serían la facilidad para acceder a los paneles, la posibilidad de utilizar gratuitamente las taquillas de la sala de prensa y, sobre todo, la libertad de movimiento dentro del recinto.
También hay cosas que mejorar, evidentemente. Ya he mencionado la ubicación de los asientos reservados, que deberían estar más centrados para facilitar el trabajo de los fotógrafos, y la velocidad de la conexión Wi-Fi de la sala de prensa.
A esto añadiría una última propuesta: permitir que los medios pudiésemos recoger nuestras acreditaciones fuera del recinto la mañana del primer día, evitando así tener que realizar la cola de acceso general para obtenerlas. Una vez acreditados, los días posteriores podíamos entrar directamente, por lo que creo que sería una mejora bastante sencilla y muy agradecida.
Por lo demás, no tengo grandes quejas. La organización y, especialmente, el departamento de prensa estuvieron a la altura y nos facilitaron enormemente el trabajo.
¿Volvería a asistir como prensa? Sin ninguna duda.
Es más, seguiré solicitando mi acreditación para las próximas ediciones. Y si algún año, por el motivo que sea, no me la concedieran o la disfrutan otros compañeros en mi lugar, compraría una entrada igualmente para asistir como público. Pero, pudiendo elegir, siempre preferiré acudir en representación de GAMOTAKU y tener la oportunidad de seguir realizando este trabajo que tanto me apasiona.
Porque, al final, lo más satisfactorio de toda esta experiencia no han sido únicamente los accesos preferentes, las zonas reservadas o las facilidades que nos han proporcionado.
Ha sido poder estar allí, en un evento de la magnitud de San Diego Comic-Con, representando a un medio que nació como un simple pasatiempo y que, después de tantos años de esfuerzo, me ha permitido vivir algo que antes habría considerado un sueño.
Y quiero terminar con una reflexión que considero importante.
A veces se tiene la percepción de que asistir como prensa consiste simplemente en entrar gratis, saltarse las colas y disfrutar de determinados privilegios. Y sí, esos privilegios existen y se agradecen muchísimo. Pero para llegar hasta aquí también hay que trabajar, dedicar tiempo, mantener un proyecto, publicar contenido y demostrar que detrás de ese medio hay un esfuerzo constante.
Nadie me ha regalado nada.
Y precisamente por eso valoro tanto haber tenido esta oportunidad.

Nota sobre las imágenes: Todas las fotografías e imágenes utilizadas en este artículo han sido proporcionadas como material de prensa por la organización de San Diego Comic-Con Málaga 2026, a excepción de las imágenes de las estatuas de Prime 1 Studio, obtenidas directamente de la web oficial de la compañía. Las fotografías y vídeos originales realizados por GAMOTAKU durante nuestra cobertura del evento pueden encontrarse en nuestro perfil de Instagram, así como en las historias y destacadas dedicadas a San Diego Comic-Con Málaga 2026.





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