28 Años Después: El templo de los huesos (review sin spoilers).
- GAMOTAKU

- hace 5 días
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La saga creada por Danny Boyle y Alex Garland regresa, y con ella, un universo donde el terror va más allá de los infectados: el verdadero peligro sigue siendo el ser humano.

Con 28 Años Después: El templo de los huesos, Nia DaCosta toma el relevo tras las cámaras y aporta su propia mirada a la franquicia. La película retoma prácticamente donde terminó la entrega anterior, funcionando como un puente que conecta el pasado con lo que está por venir, y explorando con calma dos tramas principales que, aunque inicialmente parecen separadas, van convergiendo hasta un desenlace que ofrece ritmo y claridad a la historia.
La película se aleja del frenesí constante que algunos podrían esperar de una saga de infectados y apuesta por un desarrollo más pausado, casi contemplativo, donde la tensión se construye lentamente. Esto no significa que pierda fuerza: la violencia y el terror están ahí, presentes de manera intensa y medida, dejando que el espectador experimente tanto la amenaza física de los infectados como la oscuridad moral de los personajes humanos.
En pantalla, Ralph Fiennes y Jack O’Connell llevan gran parte del peso emocional. Fiennes aporta profundidad y gravedad a su papel, mientras que O’Connell ofrece una presencia magnética y cargada de peligro. La química entre ambos refuerza la sensación de que, aunque los zombis sean la amenaza visible, el conflicto humano sigue siendo el eje central de la historia.
Visualmente, DaCosta maneja la atmósfera con habilidad: la película combina momentos de violencia explícita con planos cuidadosamente construidos que transmiten aislamiento, tensión y un toque de belleza inquietante. La música, la luz y la puesta en escena acompañan el desarrollo de la historia sin necesidad de recurrir a sobresaltos fáciles.
28 Años Después: El templo de los huesos es, en definitiva, un episodio de transición dentro de la saga, más reflexivo y menos inmediato que sus predecesoras. Para quienes buscan acción sin pausa, puede sentirse más lento en ciertos tramos, pero para quienes disfrutan de un terror que combina humanidad, violencia y atmósfera, es una experiencia sólida y prometedora, que deja expectante ante la conclusión final de esta historia.
Andrea Pérez Lleó




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