28 años después: El templo de los huesos ahonda en la cara más oscura de la supervivencia.
- GAMOTAKU
- hace 14 horas
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El universo iniciado por Danny Boyle y Alex Garland continúa expandiéndose con 28 años después: El templo de los huesos, una nueva entrega que no solo amplía el mundo postapocalíptico de la saga, sino que se atreve a darle un giro radical tanto en tono como en enfoque narrativo. En esta ocasión, la dirección corre a cargo de Nia DaCosta, cineasta conocida por su mirada social y su capacidad para combinar terror, drama y comentario humano.
Ambientada años después de los acontecimientos de 28 años después, la película sitúa al espectador en un mundo donde la amenaza de los infectados ya no es el único peligro. En este escenario devastado, la propia humanidad se convierte en el elemento más imprevisible y aterrador.
La historia gira en torno al doctor Kelson, interpretado por Ralph Fiennes, un personaje clave que se ve envuelto en una relación tan inesperada como peligrosa. Sus decisiones y vínculos podrían tener consecuencias irreversibles, capaces de alterar el frágil equilibrio del mundo que aún resiste tras décadas de colapso. Paralelamente, Spike (Alfie Williams) vive una auténtica pesadilla tras su encuentro con Jimmy Crystal (Jack O’Connell), un personaje cuya presencia introduce una nueva dimensión de violencia, control y fanatismo.

Lejos de limitarse a repetir los códigos del terror infectado que definieron a 28 días después y sus continuaciones, El templo de los huesos profundiza en un horror más psicológico y moral. La película plantea una inquietante reflexión: cuando el mundo se derrumba, ¿qué es más monstruoso, el virus o quienes sobreviven a él? Comunidades deformadas por el miedo, sistemas de poder extremos y rituales que rozan lo grotesco dibujan un paisaje donde la civilización ha mutado en algo irreconocible.
Con esta entrega, la saga parece apostar por una exploración más humana y perturbadora del fin del mundo, apoyándose en un reparto de primer nivel y en una directora que aporta una sensibilidad distinta al legado creado por Boyle y Garland. 28 años después: El templo de los huesos promete así convertirse en una de las propuestas más intensas y desasosegantes del universo 28, llevando el terror más allá de la infección y enfrentando al espectador con lo peor —y lo más extraño— de la naturaleza humana.

















