10 Dance: Enemies to lovers en una competición por ser el mejor bailarín de salón.
- ASTER

- hace 1 día
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El pasado 18 de diciembre se estrenó en Netflix 10 Dance, una película de romance BL japonesa dirigida por Keishi Otomo, conocido por ser el director de la trilogía live action de Rurouni Kenshin. La película está basada en el manga homónimo creado por Satoh Inoue.
10 Dance nos narra la preparación de Shinya Sugiki (Keita Machida), bailarín profesional de salón estándar y subcampeón mundial en esta categoría, y Shinya Suzuki (Ryoma Takeuchi), bailarín profesional de baile de salón latino y campeón japonés en esta categoría para 10 Dance, una competición internacional de baile donde a pesar de la especialización de cada uno, tendrán que competir en ambas categorías para obtener el título de mejor bailarín de salón mundial. Esto significa que ambos, con sus respectivas parejas de baile (Fusako y Aki), tendrán que bailar 40 ritmos distintos para proclamarse el campeón; lo que exige un claro nivel de conocimiento sobre todos los bailes y un gran aguante físico.
Suzuki no tiene ninguna intención de competir en 10 Dance, y es Sugiki quien se lo propone en la 31° Competición Nacional de Baile Japonés. Si bien en un principio Suzuki se opone debido al nivel de exigencia y a que, claramente, no soporta a Sugiki, acepta cuando este le hace entrever que está desperdiciando su talento y siendo un cobarde, y por tanto no lo considera un rival. Suzuki se toma esta afrenta como algo personal y promete vencer a Sugiki. Ambos rivales, entonces con sus respectivas parejas de baile, deberán aprender el uno del otro y practicar juntos tanto bailes de salón estándar como de salón latino para dominar la categoría donde el otro es profesional.

El deseo por ganar hará que Suzuki y Sugiki pasen mucho tiempo juntos ensayando, no solo con sus respectivas parejas de baile, sino también ellos dos a solas. Aunque en un principio vemos como las personalidades de ambos hombres rivalizan entre sí y apenas se soportan (Sugiki se presenta como el hombre ideal y perfecto, correcto, refinado y disciplinado; mientras Sugiki es rebelde, salvaje sensual y pasional), a medida que pasan tiempo juntos y se conocen más a fondo veremos como, sin perder esa rivalidad por ser el mejor, se van enamorando. Además, nos enteramos de que, desde antes de decidir concursar en el 10 Dance, los dos han sentido siempre una gran admiración por el contrario a nivel profesional.
Si bien hay una secuencia clave donde los sentimientos de ambos son correspondidos, podríamos que decir que cada personaje se da cuenta de lo que siente en momentos distintos. Para Sugiki esto se da cuando conoce un poco más a fondo la cultura latina que rodea y forma parte de Suzuki, ya que esto le hace conocer y comprender mejor a su rival; mientras que para Suzuki este momento se da cuando Sugiki cambia los roles durante la práctica de baile, siendo ahora él el líder y Suzuki el seguidor (este último adopta el papel que tendría la mujer en el baile). Esto hace que Suzuki tenga que confiar plenamente en Sugiki, teniendo que dejar atrás su actitud dominante de macho latino y prácticamente dejarse llevar en brazos en Sugiki. Además, los sentimientos de Suzuki se reafirman al descubrir la debilidad de su rival, pues a pesar de presentarse como el hombre y el amante perfecto tiene un grave defecto.
Pero no todo es color de rosa, la relación entre ambos hombres se verá afectada por los celos de Suzuki y la exigencia y el control de Sugiki, llegando incluso a decirle este último al bailarín latino que solo son rivales y que no puede haber nada más entre ellos. Esto hará que Suzuki piense por un momento en abandonar la competición.

Un beneficio que tiene la película de 10 Dance sobre el manga es el hecho de que podamos ver los bailes de cada categoría. La película no se corta y más de una vez vemos muestras de todos los bailes de salón estándar (vals, tango, vals vienes, foxtrot lento y quickstep) y de salón latino (cha cha cha, samba, rumba, paso doble y jive); tanto en parejas de baile heteronormativas, como de la pareja conformada por Suguki y Suzuki.
A través de los ensayos también se nos enseñan las técnicas y complicaciones que tiene cada categoría y como, al igual que sus protagonistas, estas antagonizan entre sí. Mientras el baile de salón estándar es un cortejo refinado, el baile de salón latino es erotismo sin tapujos. En palabras de Suzuki: “lamer, chupar y hacer que se corra”.
Es sorprendente pensar que los actores posiblemente tuvieron que aprender desde cero muchos de los pasos de estos bailes para poder realizar esta obra. Y es que, sin saber nada sobre este tipo de bailes, me atrevo a decir que todos parecen profesionales.

En el aspecto técnico de 10 Dance no solo destacan las coreografías, sino también el uso de las luces que se manejan de una forma que me pareció particularmente interesante. En la mayoría de las escenas las luces son bajas, indirectas y tenues, lo que le da a la película un aspecto romántico durante casi toda su duración. Quizás en el único momento donde cambia esto es el exterior de la casa de Suzuki, pero es por la necesidad de darle un aspecto tropical a donde vive que vaya en sintonía con su personalidad latina.

A pesar de que el enemies to lovers parece estar bien trabajado y tenemos un par de escenas íntimas entre ambos personajes, en lo particular siento que la segunda parte de la película se centra mucho en el baile y deja un poco de lado la relación BL. A partir de que los sentimientos entre Suzuki y Sugiki son correspondidos, las escenas que tiene que ver con un aspecto más íntimo de su relación prácticamente desaparecen, siendo poco creíble que estén juntos y por tanto los posteriores celos de Suzuki. Entiendo que esto se puede deber al tiempo que se tiene para adaptar 8 tomos de manga a una sola película de dos horas, pero creo que se podrían haber recortado algunas escenas de baile, sobre todo al final.
No niego que disfruté este largometraje y que, definitivamente, puede funcionar como una historia sola sin tener que leer el manga; pero para mí la película ha sido un abreboca para que me interese en él, ya que hay más desarrollo de la relación entre ambos personajes tanto en la parte de enemies, como en la de lovers (además, por cómo termina la película se puede suponer que la historia continúa). El problema es que en España el manga de 10 Dance actualmente no está licenciado, por lo que solo nos queda esperar a que, gracias a la popularidad que tenga la película en Netflix, alguna editorial nacional lo traiga y traduzca los 8 tomos que son. Y, por supuesto, los que esperemos vengan después... ya que actualmente se trata una serie abierta.





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