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Star Wars - Episodio IX: El Ascenso de Skywalker (crítica y análisis con spoilers).


CRÍTICA Y ANÁLISIS POR PHOENIX


Estas Navidades, la saga finaliza. J.J. Abrams nos trae el final de la historia de los Skywalker, extendida a lo largo de tres generaciones y, a mi parecer, no lo podría haber hecho mejor. Una película digna del final que merecía esta historia, llena de guiños y referencias a las trilogías anteriores y, sobre todo, hilada de manera magistral con el fin de cerrar todo aquello que parecía imposible al finalizar Los Últimos Jedi. Para mí, una de las mejores de toda la saga.


Personalmente me gustaría comentar varias partes de la película dignas de mención, así que vamos a ello.




 

1º) Trama: este filme goza de una trama casi perfecta donde todo lo ocurrido en los anteriores episodios toca a su fin, uniéndose todos los cabos sueltos. Además, la sucesión de los acontecimientos nos recuerda mucho a la ya estrenada Avengers: Endgame. Mencionando a mi compañero Mamani en su post de Endgame, al igual que su predecesora este año, esta película se divide en tres actos casi idénticos a Avengers: en el primero, se nos presenta la situación tanto de la Primera Orden como de la Resistencia, con Kylo Ren como Líder Supremo y una Rey como principal baza de la Resistencia (quien está siendo entrenada nada más y nada menos que por Leia). Además, se nos confirman nuestros peores temores a través de un espía de la Primera Orden: Palpatine ha regresado. O, mejor dicho, nunca se fue.


En el segundo, Rey, junto con sus amigos, salen en busca del Emperador, tratando de desbaratar sus planes, mientras que Ren intenta acercar a la joven Jedi al Lado Oscuro. Además, uno de sus encuentros provoca la muerte de nuestra querida Princesa de Alderaan. Justo entre el segundo y el tercer acto se incluirían unas escenas bastante importantes, en las que Rey se refugia en Ahch-To y conversa con Luke en forma de espíritu de la Fuerza, y este le da el sable que en su día le confió su hermana, con el fin de que lo poseyera aquel que lo mereciera.

Y, aunque estas dos primeras partes tienen acción y la historia es trepidante, es en el último acto donde todo culmina de forma insólita. De esta parte me gustaría destacar varias cosa: primero, la magnífica batalla entre los cazas TIE y las naves de la Resistencia, donde el general Lando Calrissian desempeña un papel fundamental, trayendo consigo la mayor flota de la galaxia en ayuda de la Resistencia. En segundo lugar, el combate entre Kylo y los Caballeros de Ren, así como la unión de armas entre Rey y Ben contra el Emperador. Y por último, pero no menos importante, la escena que considero el culmen de la película (personalmente, me puso los pelos de punta): el momento en el que Rey conecta con la Fuerza, de tal manera que es capaz de oír las voces de los antiguos Jedi dándole ánimos y fuerza para continuar. Como punto final, Abrams nos deja una escena maravillosa: Rey visita la granja de humedad de Luke. Allí entierra los sables de Luke y Leia y, acto seguido, desengancha del cinturón su propio sable de luz, el cual, al encenderlo, nos deja ver una hoja amarilla. Después de ello, una nativa del planeta le pregunta por su nombre y apellido completos. Ella, después de ver a los hermanos Skywalker en forma de fantasmas de la Fuerza, le da una respuesta: “Rey. Rey Skywalker”.


2º) Personajes: en contra de lo que me esperaba, en este episodio por fin se puede ver una evolución en nuestros protagonistas. Rey ya no es una persona a la que todo le sale bien de chiripa y que encima es afín a la Fuerza, sino que esa afinidad es fortalecida por un entrenamiento y unos consejos que ahora puede seguir. Y también vemos que se equivoca, que cae, que es humana, que llega incluso a caer momentáneamente en el Lado Oscuro; pero vemos que se levanta y continúa. Eso ya es un cambio respecto a lo que nos mostraron en los episodios VII y VIII.


Rey, Finn y Poe por fin comparten una aventura juntos.

A Kylo lo vemos con algo que ya nos presentaron previamente: se debate entre lo que cree que debe hacer y lo que tiene que hacer. Aunque la ira y el odio siguen presentes en él, llega un momento en el que vemos que el Lado Luminoso se sitúa por encima, llegando a dominarle plenamente, al igual que le sucede a Rey con el Lado Oscuro.


En Poe también se ve que hay una evolución. Pasa de ser el mejor piloto con alma de líder en el Episodio VII, a un piloto sin apenas potestad en el IX. Sin embargo, esa sensación de fracaso que lleva dentro desaparece cuando Leia lo nombra general y pone sobre sus hombros el peso del destino de la Resistencia.


El único que para mí se ha quedado bastante atrás (y al cual he de decir que le he cogido bastante manía) es Finn. Vale que siga teniendo ese espíritu de ayuda y entrega hacia sus compañeros, pero llega un momento en el que sus constantes “me ofrezco a esto”, “ya había pensado en ello” o sus “presentimientos” respecto de la Fuerza llegan a cansar. Vale que pueda ser afín a la Fuerza, pero me parece exagerado remarcarlo tantas veces. Al menos a mí, ese tipo de comportamiento llega incluso a cansar. Pienso que podría haber sido un magnífico personaje si se hubiera explotado de una manera diferente a como se ha hecho.


3º) Banda sonora: cómo no, John Williams sigue impresionando. Esta vez puedo decir que he sentido las escenas como si estuviera dentro de la película. Cuando la situación requería tensión, la había; cuando se necesitaba expresar alegría, eso era lo que sentías; y cuando había que expresar de alguna manera que todo iba a salir bien, así se notaba. Como en todas las demás películas, las piezas originales no fallan. The Imperial March, The Force Theme, Leias’ Theme, e incluso The Main Title siguen siendo piezas que te dan escalofríos solo de escucharlas. Además, la incorporación de muchas piezas nuevas como son Journey to Exegol, The Final Saber Duel o The Force is with you, aparte de traer aire nuevo a la saga (como en cada película), hacen que te sumerjas en cada escena y la sientas como propia. Mi recomendación es que si podéis disfrutar de ella, lo hagáis, ya que merece la pena.



4º) Referencias: aquí me quiero detener un poco, pues ha sido con lo que yo más disfruté en el cine. Naves, personajes, situaciones… Toda la película está plagada de referencias a las antiguas trilogías. Para mí, esto es lo que le da vida al filme, y desearía transmitiros esa ilusión que sentí al ver ciertas escenas.


I) La película empieza muy fuerte: podemos ver al recién nombrado Líder Supremo Kylo buscando en Mustafar un artefacto Sith conocido como Buscarrutas (que recuerda mucho a los holocrones del universo expandido), artefacto que indica el camino a Exegol. Y sí, habéis leído bien, Mustafar, el planeta testigo de la Batalla de los Héroes, así como de la derrota de Anakin a manos de Obi-Wan.


Un ambicioso Kylo busca la manera de llegar ante Darth Sidious.

II) El planeta donde se oculta Palpatine, Exegol, nos recuerda bastante a otro que ha aparecido previamente en juegos y libros de la saga que ya, desgraciadamente, pertenecen a la parte de Legends. Este es Dromund Kaas, capital del Imperio Sith. ¿Acaso Palpatine pretendía hacer lo mismo que los antiguos Sith, e instaurar la capital de su Imperio en un planeta dominado por el Lado Oscuro? Quién sabe, ahora mismo solo podemos hacer conjeturas.


III) Mientras tanto, Rey (AKA la última Jedi), bajo la tutela de su Maestra Leia, se entrena en los caminos de la Fuerza. Y lo hace nada más y nada menos que con un droide de entrenamiento Jedi y con el sable de Luke (o Anakin, como más os guste) ya reparado. Guiño especial a Luke en su primer entrenamiento como Jedi bajo la mirada de Obi-Wan en el Halcón.


IV) Cuando Rey y los demás llegan a la localización que Luke dejó escrita en los libros Jedi, reciben ayuda de un misterioso pistolero. Para nuestra grata sorpresa, se trata del General Lando Calrissian, ya algo entrado en años. Además, es tarea de este personaje pronunciar una de las míticas frases de la saga: “Tengo un mal presentimiento”. Una frase que nos remite a su primera aparición en el episodio IV, primero en boca de Luke y después en la de Han.


V) Después de esto, nuestros protagonistas encuentran la pista que tanto necesitaban. Curiosamente, la localización del planeta guarida del Emperador se encuentra inscrita en el filo de una daga, escrita en el lenguaje rúnico de los Sith. Por primera vez nos remiten a algo así, despertando en los fans más acérrimos esa nostalgia por la época de la Antigua República y las batallas que Jedis y Siths protagonizaron en el pasado.


VI) Es en esta parte donde la cosa se empieza a poner MUY interesante. Al tocar la daga, Rey tiene varias visiones sobre su pasado, junto con la certeza de que Ren se acerca. Aquí decide confrontarlo (escena epiquísima del tráiler con el TIE Interceptor y el salto de Rey). Cuando finalmente Finn advierte su ausencia, decide enviar a Chewie para llevarla a la nave, quedando apresado por los Caballeros de Ren. En un intento de devolver a tierra con la Fuerza el transporte donde se lo llevan, Rey pierde el control y lanza rayos por la mano, dando al wookie por muerto. Curioso, ¿no os parece?


VII) Y en la inscripción radica el problema. Aunque el pobre C3PO es capaz de entenderlo, no puede reproducirlo, al ser el lenguaje rúnico de los Sith una lengua prohibida por la Antigua República (previa al Imperio, no la del universo expandido). Cuando consiguen decodificar la inscripción, esta les manda al Sistema Endor. Vaya, vaya, así que Endor, ¿eh? ¿De qué me sonará?


Los vestigios de aquella antigua guerra siguen más que presentes.

VII) Ya en la luna de este sistema, y en las ruinas de la Estrella de la Muerte, Rey encuentra la habitación donde estaba escondido el segundo Buscarrutas (de cuya existencia se hace eco la Resistencia de forma bastante conveniente). En la sala se puede sentir el Lado Oscuro impregnando el aire, la pregunta que se nos viene a la cabeza es: ¿cómo se manifestará? Muy sencillo: exactamente igual que le pasó a Luke en la cueva de Dagobath. Aquí es donde podemos disfrutar de la visión de una Rey Oscura, portadora de un sable doble. La visión de los peores temores de la joven Jedi parecen hacerse realidad.


VIII) Después de esto, y tras una dura pelea entre ella y Kylo, el Líder Supremo es derrotado, quedando abandonado en la superficie del satélite. Y es en este momento donde el fan service entra sin armar mucho escándalo. El recuerdo de Han Solo aparece frente a su hijo, dándole las fuerzas que necesita. ¿Lo mejor? La conversación entre ambos, la cual acaba con dos líneas muy significativas. “Papá…”, solloza Ben. “Lo sé”, responde Han, sonriendo. Exacto. Nuestra memoria retrocede hasta instantes antes de que el contrabandista fuera congelado en carbonita en El Imperio contraataca. Un homenaje muy bien conectado a lo que se necesitaba en ese momento.


IX) Del combate aéreo del final quiero mencionar algo que se me había pasado desapercibido hasta que vi de nuevo la película: a la derecha del Halcón se puede ver el Espíritu, la nave de Kanan Jarrus, Jedi que escapó a la Orden 66, apoyando a la Resistencia. Al menos parece que su propietario, sea quien sea, está a favor de la causa.



X) Y ahora, mi escena preferida y la que me dejó con un nudo en la garganta. Puede que no sea la mejor, pero para mí tiene un significado muy especial. En la batalla final contra el Emperador, Rey consigue lo que había estado intentando desde el inicio de la película: conectar con los antiguos Jedi. De repente, solo vemos en pantalla el cielo, cuajado de estrellas, y unas voces que salen de la nada: Obi-Wan, Qui-Gon, Anakin, Ashoka, Windu, Yoda, Adi Gallia, Kanan Jarrus, Aayla Secura, Luminara y Luke. Todos ellos, Jedis de la Antigua República, animando Rey a continuar. A no rendirse. A levantarse y a seguir. A sentir la Fuerza fluyendo a través de ella. Porque ese es el mayor poder de un Jedi, su conexión con la Fuerza.


XI) Como punto y final, y retomando lo último dicho en la trama, quisiera comentar un par de cosas sobre el nuevo sable de Rey. Si nos fijamos bien, la forma recuerda muchísimo a su antiguo bastón de chatarrera. Eso, a mi parecer, unido al hecho de que entierra los sables de los hermanos Skywalker, al nuevo color y a la aparición de los fantasmas de Luke y Leia, nos deja entrever que lo ha construido siguiendo unas pautas: no deja su pasado atrás, sino que lo utiliza para construir su futuro. Además, es posible que acepte la ayuda de sus dos Maestros, que eligiera ese color por algo, pues era el que utilizaban los antiguos Guardianes del Templo Jedi, y que probablemente haya viajado a Ilum para conseguir su Cristal Kyber. ¿Acaso Rey será la Guardiana de la Nueva Orden? ¿Entrenará a la siguiente generación de Jedis, tal y como hizo Luke? Este es el único filón que se nos deja para libre interpretación. Personalmente, lo agradezco. Me gusta que la imaginación de los fans vuele e imagine lo que podría pasar.



 

Como es natural, también una película de esta categoría tiene cosas que, para mi gusto, se podrían haber hecho de una forma diferente. Como novedad, se nos presenta un grupo muy curioso y al que, a priori, se le puede sacar mucho jugo. Estos son los Caballeros de Ren, la guardia personal de Kylo. Sin embargo, aunque podría haber tenido mucho más filón, a mi parecer este personaje grupal está bastante desaprovechado. Personalmente veo que se podría haber dado mucho más juego a una baza como esta (empezando porque los trajes molan lo que no está escrito).



Lo mismo pasa con Rey Oscura. Algo que se pintó tan bien en los tráilers y que luego apenas se exprime te deja con las ganas de ver una pelea como Dios manda entre ambas Reys. Y qué decir tiene que en el duelo final entre Darth Sidious y Rey hay una escena calcada de Avengers: Endgame. Sí, esa en la que todo estáis pensando. El “Yo soy inevitable</