Reseña de Meow Meow Dice: cuando los felinos buscan tu atención a golpe de dados.
- WILLY

- hace 4 días
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Si mezclas gatos adorables, dados -más adorables aún- y algo de gestión estratégica, el resultado es Meow Meow Dice, un juego de mesa ligero que entra por los ojos pero que puede que te haga perder amigos a un ritmo alarmante, como el sempiterno Risk.
Y es que este juego, a simple vista, parece otro filler simpático con ilustraciones kawaii, pero en cuanto empiezan a rodar los dados, queda claro que aquí se viene a competir y fastidiar a tu competidor felino.
Contenido
La caja, de tamaño compacto y portable, tiene todo lo necesario para que 2 a 4 jugadores se conviertan en mininos buscando la atención de su amo realizando "trucos".
El juego incluye tres reglamentos: inglés, coreano y japonés. Se trata de pequeños folletos de unas 16 páginas con pequeñas ilustraciones para entender sus conceptos clave. Además, se incluye un tablero plegable con el sistema de puntuación y espacios para las cartas de juego; un mazo de 60 cartas, que incluyen las cuatro razas de gatos que representarán a los jugadores, las cartas de puntuación -trucos o espinas- y las del modo avanzado; 16 dados personalizados -4 por jugador-, que sin lugar a dudas son el mejor componente del juego y, finalmente, dos matrices con diferentes tokens, especialmente útiles en el modo avanzado.
¿Cómo se juega?
La premisa es sencilla: cada jugador intenta conseguir la mejor combinación posible utilizando tiradas de dados. Aquí es donde entra la micro gestión estratégica: el objetivo no es solo sacar buenos resultados, sino saber cuándo arriesgar, cuándo asegurar puntos y, sobre todo, cuándo fastidiar al resto.

De esta forma cada jugador en su turno tira sus cuatro dados, pudiendo volver a tirarlos tantas veces como quiera siempre y cuando tire menos dados que antes. Por ejemplo, después de tirar los cuatro dados, el jugador puede volver a lanzar tres de ellos. Luego podría volver a lanzar dos si quisiese y finalmente, uno. Una vez realizada la tirada, el jugador escoge una carta del tablero si los resultados son adecuados o si no, recibe una carta de espina.
La gestión estratégica se ve de dos formas. La primera es puro azar intentado lograr la combinación de dados deseada para adquirir una carta. La segunda es usar lo que el reglamento llama "entusiasmo", que nos permite retirar cartas de la mesa y robar nuevas. Es una buena forma de fastidiar al contrario, eliminado cartas que le puedan beneficiar en la puntuación, de la que hablaremos más adelante.
Naturalmente, esta habilidad es muy poderosa y solo la podemos usar una vez hasta que nos veamos forzados a robar una carta de espina.

Cuando acaba el turno, se pasa al siguiente jugador y así continuamos de forma fluida hasta que tengamos seis cartas -cinco para cuatro jugadores- en nuestro minino. En ese momento, pasamos a puntuar. La forma más sencilla es sumar el valor de las cartas que hemos ido obteniendo en las rondas. A eso le podremos sumar puntos adicionales si tenemos cartas cuyo símbolo coincida con el de nuestro felino o según cuantos símbolos -de los cuatro disponibles- tengamos.

Si el juego básico se te queda corto, el modo avanzado añade una capa de gestión adicional permitiendo al jugador un mayor número de "entusiasmos", así como nuevas acciones y formas extra de puntuar.
La duración de la partida es de unos diez minutos según las instrucciones de los creadores, aunque quince según la caja, ¿será una errata? En cualquier caso, es un tiempo bastante ajustado cuando juegan dos personas sin reglamento avanzado. Es de esperar que una partida con más jugadores y reglamento avanzado pueda subir hasta los veinte o treinta minutos.
Conclusiones
Una de las grandes virtudes del juego es su ritmo. Partidas ágiles, dinámicas y con apenas segundos de tiempos muertos. Tirar dados, resolver efectos y pasar turno es un proceso rápido, lo que lo convierte en un título ideal para sacar entre juegos más densos o para cerrar una sesión con algo ligero. Además, el montaje de la partida se lleva a cabo en un minuto escaso, que siempre se agradece.
En cuanto a sensaciones, se mueve en ese terreno donde la suerte tiene su peso, pero no lo es todo. La fortuna puede favorecer tu remontada, pero la micro gestión de otro jugador puede arruinar tus planes al, por ejemplo, eliminar del juego esa carta que tan útil es para ti.
Eso sí, si buscas profundidad estratégica probablemente se te quede corto. Meow Meow Dice funciona mejor como juego casual o familiar. Su reglamento sencillo y su rápida puesta en escena lo convierten en un juego idóneo para rellenar huecos muertos o iniciar o cerrar una larga sesión de juegos.
En definitiva, Meow Meow Dice es un título ligero, simpático y competitivo que brilla en partidas cortas y grupos que disfruten del azar con un toque de interacción directa. Es posible que no se convierta en el mejor juego de tu colección, pero seguramente se gane un hueco en tu mesa cuando apetezca algo rápido y ligero.
WILLY










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