Posesión infernal: En llamas (Evil Dead Burn). Review sin spoilers.
- KOROSENAI
- hace 3 horas
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Posesión infernal: En llamas continúa la historia de su precuela, El despertar. El demonio liberado por la familia Bixler se quedó vagando por el lago dentro del cuerpo de la joven que poseyó al acabar la primera cinta. Sin embargo, uno de los hijos de la familia Pryce comete el error de despertarla de su letargo al resucitar viejos recuerdos de su abuelo fallecido, el cual pertenecía a un antiguo culto que buscaba proteger el Necronomicón para que no fuera usado, a la vez que buscaban maneras de matar a los entes demoníacos. En esta ocasión, los demonios no solo cazarán por diversión. Por el contrario, buscarán sin cesar la única arma capaz de hacerles frente, llevándose por delante a todo ser viviente y sintiente.

El hilo argumental gira en torno a la pareja protagonizada por Souheila Yacoub (como Alice) y George Pullar (como Will), junto con el hermano de este último, interpretado por Hunter Doohan (como Joseph), y su pareja, representada por Luciane Buchanan (como Thya). Este dúo de amantes verá su vida truncada tras la muerte de Will en un accidente de coche. Durante su duelo, el padre de Will, Edgar (interpretado por Erroll Shand), descubre que su hijo ha sido poseído por el demonio del lago, el cual inicia la transformación del padre en un Deadite para comenzar la aterrorización de toda la familia Pryce, que incluye a la madre de Will, Susan (interpretada por Tandi Wright), y a la abuela Polly (interpretada por Maude Davey).
Aunque se avisa de que no le cojas cariño a ningún protagonista, porque ya se sabe cómo acabó la primera producción y esta sigue el mismo recorrido.
Al igual que la primera cinta, este largometraje no viene a darte sustos o miedo, aunque incluya algún jumpscare esporádico. El rodaje se inmiscuye en lo sangriento y lo macabro, transformando los malos pensamientos y el dolor de las personas en sufrimiento físico o emocional.

Los Deadites no solo buscan hacer daño. Buscan que sus víctimas sufran dolor y, para ello, estos demonios se meten dentro de la mente de las personas que han poseído y utilizan sus pensamientos, recuerdos y miedos para aprovecharse de las vulnerabilidades de los humanos.
En la primera película, esta guerra psicológica y emocional era más discreta, pero más intensa. Cada palabra que pronunciaba la poseída no solo calaba en los protagonistas, sino que te hacía un nudo en la garganta. Esta edición peca de excederse con este recurso argumental y, al final, los poseídos, en vez de parecer seres extraterrenales, parecen meros psicópatas con algún problema mental. Tal es el punto que ciertos momentos de clímax y tensión se ven apagados por momentos cómicos con la abuela de la familia, llegando a querer parecerse más a una película familiar.
Sin embargo, esta película expande más el universo terrorífico de la saga y comienza a explicar algún detalle más relacionado con las conversiones demoníacas y los deseos de estos demonios. De esta manera, te hace querer verla de principio a fin.

Si comparamos la primera parte con la segunda, esta última peca de repetitiva, lenta y predecible. Al no tener una conexión directa con la primera y ser una especie de salto en el camino hacia la tercera, ya que la segunda escena poscréditos así lo deja intuir, recomiendo ver primero este estreno como un calentamiento para la primera si no la hubieras visto. En caso de ya haber vivido el terror de la primera, no esperes mucha novedad.
Como película de terror puede decirse que no se va a convertir en el estreno del año, ya que el largometraje Obsesión ha conseguido traer las mismas emociones y el mismo soplo de aire fresco que consiguió la primera de la franquicia Posesión infernal. A pesar de ello, no dejaría pasar la oportunidad de verla en la gran pantalla, ya que es un estreno que se disfruta más en cines.

En resumen, la nueva entrega de esta increíble saga se ha visto apantallada por grandes estrenos del mismo género, a lo que suma la poca valentía de querer innovar en el guion y los personajes. En contraposición, cabe destacar la increíble escenografía en ciertos momentos de la película, donde los combates entre muertos y vivos se ven superfluidos y muy naturales.
Como seguidor de esta saga, he quedado un poco decepcionado con la continuación que le han dado a una de las mejores películas de terror que introdujeron un nuevo tipo de género al mezclar lo sangriento con la angustia, el miedo y el terror psicológico. Esperemos que la tercera entrega, que puede traer de vuelta al demonio original, también traiga consigo el horror inicial.
KOROSENAI
