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Por qué Across the Spiderverse subvierte lo que esperamos en una adaptación de Spider-Man.

Actualizado: 19 jun 2023



Llevamos ya 2 semanas con Across the Spider-Verse en nuestros cines y parece que está siendo todo un éxito, tanto en calar en la audiencia como financieramente. Y no es para menos, esta segunda parte, al menos para un servidor, tiene más chicha argumentalmente que la primera. No me entendáis mal la primera es una gran película, pero nunca me pareció “la mejor película de Spider-Man". La animación fue revolucionaria pero la historia que contaba me pareció maja sin más y suelo valorar más lo argumental. Por supuesto hay que entender que en animación lo visual va muy de la mano con lo argumental y decir cosas como que “si le quitas la animación es mala peli” es una tontería, la película es el conjunto de ambas cosas.


Para mi fortuna y como dije al principio, Across the Spider-Verse (o Cruzando el Multiverso en España) presenta una trama más elaborada con sus personajes, con Miles saliendo al mundo a hacer grandes cosas e intentando hacerse un hueco, o Gwen buscando la aceptación de su padre. Pero uno de los conceptos que han presentado en esta película que más me ha encandilado y en el que me quiero parar en este post es el de los Eventos Canónicos.



Sí, habréis visto infinidad de memes sobre lo mismo acompañado del tema musical de Miguel 0’Hara (buenísimo, por cierto) pero, bromas aparte, es una genialidad cómo lo abordan en la película.


Veréis, los ‘nerds’ absolutos del personaje siempre demandarán que se cumplan ciertas cosas a rajatabla del lore (eso también me incluye a mí en ocasiones jejeje). ¿Eso es malo o bueno? Hay cosas muy obvias que hacen diferenciable a Spidey de otros personajes de Marvel, y son aspectos intrínsecos del personaje que evidentemente tienen que estar (como que tenga poderes arácnidos, por ejemplo) porque si no, no estamos hablando de Spider-Man. Ahora bien, otro elemento que siempre consideramos los más fans como indispensable es que Spider-Man TIENE QUE SUFRIR. ¿Pero esto tiene que ser así siempre? ¿Están condenados todas las versiones a seguir un mismo patrón o algoritmo? Lo fascinante de plantear los “Eventos canónicos” como esos puntos de conexión entre la infinidad de Spider-personas de todos los medios posibles, ya sea animación, live action, videojuegos o cómics, es que acaba resultando en una deconstrucción muy meta del mito de Spider-Man, y Miguel 0’Hara es un reflejo de los fans acérrimos del personaje que no tolerarán bajo ningún concepto cambios en la historia del personaje.


¿Cuándo no ha ocurrido? Mínimo cambio en el status quo del trepamuros se percibe como un ultraje a “las escrituras sagradas”, al canon. ¿Qué en las pelis el Spider-Man de Tom Holland no aparece explícitamente el Tío Ben y se le da una relación de mentor-aprendiz con Iron Man? Eso no puede ser canon. ¿Qué el Spider-Man de Andrew Garfield es muy “chulo” para ser Peter Parker? Tampoco es canon. ¿Qué en los cómics “matan” a Peter para presentar a Octavius como el nuevo Spiderman en la etapa Superior? No es canon, y además amenazas de muerte al guionista.


Y muchas veces no por parte del fandom sino por la propia editorial. ¿Peter empieza a crecer, se casa con Mary Jane y pueden formar una familia, dejando atrás la etapa solitaria y adolescente del personaje? No te preocupes, que reseteamos la historia eliminando su matrimonio haciendo que haga un pacto con Mephisto, el demonio en el Universo Marvel, para salvar a la Tía May. Porque hay que volver a lo más canon, y es un Spider-Man solitario, de media clase, que solo sabe sufrir, sufrir y sufrir.


Así funcionan muchas veces los más nerds del personaje, como una asociación, una sociedad de personas que se dedican a perseguir todo aquello que se salga un mínimo de lo establecido para que se respete lo escrito, condenando al personaje a un eterno ciclo de repetitividad sobre lo mismo una y otra y otra vez.


Conviene detenernos en Miles Morales en concreto. Fue concebido por primera vez en 2011, presentándolo como el nuevo Spider-Man en la continuidad Ultimate, una nueva serie de historias del Universo Marvel que empiezan desde 0, ambientadas en una tierra distinta a la principal, que se creó en los 2000 para atraer a nuevos lectores. Miles apareció para sustituir a Peter Parker, que había fallecido. Pensaréis que fue bien recibido, teniendo en cuenta la popularidad de la que goza hoy en día. Tiene su propio videojuego, su propia saga de pelis, dio el saltó a la continuidad principal del Universo Marvel en los cómics, ha aparecido en distintas series animadas y es muy posible que dé el salto a live action en un tiempo. Pero lo cierto es que cuando se anunció no fue demasiado bien recibido....



¿Y qué ocurre en Across the Spider-Verse? Pues resulta que Miles es una anomalía, un error, se supone que NO debió ser Spider-Man, no estaba destinado a serlo, teniendo Miguel una especial inquina hacia él. Nunca había visto tan bien representando a cierto sector del fandom en un personaje como el Miguel 0’Hara de Oscar Isaac. Por suerte, Miles logra escapar de sus garras y seguramente veamos en “Beyond the Spider-Verse" (la secuela que en principio está pensada para estrenarse el año que viene) cómo Miles luchará contra viento y marea para salvar a su padre y romper el canon establecido para forjar su propio camino. “No, lo haré yo a mi manera”. Un zas para todos aquellos que alguna vez dudaron de adonde podía llegar esta nueva representación del arácnido y los que quieren que nada cambie jamás.

¿Qué lecciones podemos sacar de esto? Viendo el éxito rotundo que ha tenido este largometraje, y el éxito actual del que goza esta versión de Spider-Man, nos deja claro que el personaje tiene que evolucionar y hay que dejarlo. No podemos ponernos a la defensiva o tan sobreprotectores ante el mínimo cambió medianamente interesante que se planteé en la historia del personaje. No hay que perder el foco, como dije antes, de unos mínimos que hacen que Spider-Man sea Spider-Man, que lo hacen diferente de otros tantos personajes. Eso es lo que define la esencia del personaje. Pero a partir de ahí, debería haber total libertad para construir de la forma que el autor del momento conciba. Puede haber cualquiera bajo la máscara, es algo que nos decía la primera película, y por suerte creo que gran parte de los fanáticos empiezan a comprenderlo, aunque aún hay mucho trabajo por hacer. Veréis, hasta yo caí, y posiblemente caiga en estas cosas. De pequeño lo flipaba con el Spider-Man de Sam Raimi y Tobey Maguire, luego con Garfield, y más tarde con Holland. Mucha gente empezó a atizar a los 2 últimos porque no eran iguales que el de Raimi y eso hizo que le cogiera rabia a este último. Tanta, que empecé a sacar pegas con las mínimas diferencias respecto al canon que yo tenía establecido con Spider-Man. “No verás, en Spider-Man 2 deja que le peguen una paliza a un vagabundo en una escena” “No verás, Spider-Man no dejaría morir al asesino del Tío Ben como hace en la primera” y así….


Al final me reconcilié con estas películas y llegué a la conclusión de la estupidez que estaba haciendo y cómo caía en el mismo juego.



Y todo esto que os he contado no solo pasa con Spider-Man, pasa con muchísimos otros personajes, con cualquiera que tenga un recorrido mínimamente largo en diferentes medios contando con distintas reinterpretaciones. Por supuesto otra cosa es la opinión personal de cada uno y no significa que te tenga que gustar absolutamente TODO. Se puede debatir, se puede objetar y se pueden tener preferencias o gustarte solo determinadas versiones del personaje en cuestión. Pero hay que intentar apostar por la creación, para dejar que se experimente, que se juegue con las distintas herramientas que te puede aportar una historia. Muchísimos chavales crecimos y lo flipamos con Peter Parker, con sus aventuras y enseñanzas. Ahora les toca a tantísimos otros chavales fliparlo con Miles Morales. O con ambos a la vez, porque conviven, porque cualquiera puede estar bajo la máscara y lo importante es cómo se lleva. Porque así es como perduran estas leyendas del cómic, al pasar por tantas manos para intentar dejar una huella en la gente que lee, mira, o juega con estos personajes.


A la mierda el canon.



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