Otra forma de contar historia: vikingos.

Tómatelo con calma cachorrito vikingo, esto no es un post cualquiera, quiero que sientas muchas cosas, quiero que vivas musicalmente lo que es ser un auténtico guerrero de la antigüedad. Comienza abriendo la canción que te dejo a continuación de Týr, déjate mecer por sus acordes y sigue leyendo:



Es de noche, estás en tu Drakkar camino a una lejana tierra. El mar tranquilo se desliza bajo la cubierta de tu barco y te acuna suavemente mientras miras al cielo estrellado con promesas de riqueza y gloria en batallas venideras. El viento impulsa la vela y te susurra palabras de calma y suavidad, mas tu sabes que es tan solo un preludio antes de la tempestad que te aguarda a tu llegada a tierra.


Balder, el dios del sueño, te abraza y cientos de imágenes oníricas te inundan, ves tu gloria, ves tu tierra y te llena de nostalgia, piensas en las estrellas. Te despierta un cuerno de un compañero, se ha vislumbrado tierra.



Termina la canción y tómate un segundo para pensar. Ha sido el primer trayecto de tu viaje, la música acompañaba los sentimientos que se han inducido en esta escritura, los acordes suaves de contrapunteo de la guitarra simulaban las olas del mar chocando contra la cubierta, la batería simulaba el golpeteo de tu corazón al imaginar la futura batalla y el aullar del viento. Hemos desembarcado y hemos montado nuestro campamento, vamos a prepararnos y a asentarnos mientras rezamos


Preparate. Escucha cómo los acordes de Manowar inundan tus oídos:



Imagínate en tu tienda, pensando en tu pronta batalla en las llanuras inglesas, estás rezando a tus dioses mientras escuchas el martilleo de forja contra la hoja que vas a empuñar. Del mismo modo te concentras en la batalla, concentras tu ira en tus brazos y piernas. Esta noche vas a beber con tus hermanos, ya sea en torno a una hoguera o en el mismísimo salón del Valhalla. La muerte es una opción, pero no una preferencia.


Sales de la cabaña, Odin (padre de todos) dios de dioses te bendice. Una figura alta y robusta con amplia barba blanca y un solo a lomos de un caballo, vestido con una armadura dorada asiendo una lanza de 2 metros de largo y acompañado de sus dos leales cuervos: Hunin <Pensamiento> y Munin <Memoria> te observa en la distancia. Aférrate a tu hacha y tu escudo redondo y grita a pleno pulmón de camino a la batalla.



Termina la canción antes de continuar. Tenemos una canción de contrapuntos. Un rasgueo continuado de guitarra acallada que nos invita a imaginarnos sentaos, tranquilos pero tensos, es una furia fría. Por otro lado, tenemos las estrofas del estribillo; donde hace entrada todos los instrumentos con ritmo más frenético y poderoso, ahí nos concentrábamos en la batalla. En la parte final de la canción tenemos una voz que nos dice unas palabras con gran solemnidad, ahí está nuestro dios Odin, nos observa vamos a la batalla.


Vamos una vez más pequeño, esta vez vamos a la pelea, no desistas:



El tiempo se detiene mientras caminas codo con codo con tus compañeros de armas, el viento aúlla y un poema en tu corazón resuena con eco en cada esquina de tu mente:


Navío costero,

rugiendo con corazón de acero

sobre la fría espuma del mar,

la muerte va a llevar

a quienes desconocen su valía.

Todos morimos un día.


Sin duda es poético cómo algo tan bello precede a semejante carnicería que aquí se va a presenciar.


A lo lejos el enemigo, dispuestos en fila esperándoos a vosotros. Primeras miradas en la lejanía, parecen más, pero no disponen de vuestra furia y ansia de victoria. Comenzáis a correr en bloque hacia ellos, saboreas la sangre del enemigo mientras corres y gritas ajeno al frio inclemente.


Primer enemigo cruzado en tu camino, el primer golpe de hacha dirigido a su cabeza, la sangre salpica tu rostro y trae consigo ese inconfundible olor y sabor metálico. Escuchas en la lejanía el entrechoque del acero y el retumbar de los golpes contra el suelo, pies y cuerpos en sintonía en retumbar contra la misma naturaleza. Varios infelices siguen enfrentándose a tu filo no tras otro, sin ganar una sola gota de tu sangre o sudor.


Peleas con furia contra un número incontable de guerreros y sólo alcanzas a escuchar un aullido continuo en tu cabeza. Los dioses te acompañan e impiden que nada más nuble tu objetivo, frenético e incesante movimiento de brazos y piernas, te preparaste bien.

Recuperas la consciencia tras un último golpe asestado en un cuello enemigo. La sangre te resbala por el cuerpo. La batalla ha terminado.



Vaya, parece que ha sido más intenso de lo esperado. El final de esta canción se presenta demasiado abrupto, ¿no crees?, ni siquiera fui consciente cuando todo acabó. De nuevo una canción en etapas de movimiento, Lento al principio, nos imaginamos andando a cámara lenta a través de una llanura; a continuación el ritmo se acelera un poco, recordamos el poema que nos insufla fuerza; vuelve a reducir al ver al enemigo, la tensión previa y finalmente la canción se mantiene en ritmo frenético constante en la batalla. Apenas puedo seguir analizando esta parte, me recorre un escalofrío. Sigamos.


Bien cachorro, hemos vencido, celebrémoslo:



Coge tu jarra de aguamiel compañero, la batalla ha sido ardua, pero fructífera, escucha los cánticos de tus compañeros, el son de los tambores y la dulce melodía de las flautas entonando y componiendo canciones en tu honor, has luchado con ferocidad y un lobo hay en tu interior. Bebe tranquilo sentado en torno a una hoguera. Los cánticos aumentan y el alcohol sube por tus venas, te levantas henchido de calor y bailas con varios de tus compañeros de armas. Gritas, giras, ries y duermes plácidamente.



Ya sabes qué hacer. Tambores y flautas acompañan esta melodía, solo faltaba el calor de la hoguera para estar en ese lugar festejando. Acordes fuertes para ensalzar la batalla librada, una voz acompañada entre solemnidad y musicalidad, tal y como esperaríamos de un juglar en aquella época cantando sobre las hazañas de un héroe.


Muy bien lobezno mío, fin de esta historia. Espero que te haya gustado y entretenido este pequeño viaje al pasado. Recordad ser felices.


Hasta la próxima cachorros.

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