• WILLY

Los ladrones del bosque: primera temporada (análisis sin spoilers).



De bende van Jan de Lichte (2018), algo así como la banda de Jan de Lichte traducido del neerlandés, es una producción belga que encontramos en la plataforma Netflix bajo el nombre de: Los ladrones del bosque. Como es normal en estas traducciones, que además la toma del inglés Thieves of the Woods, obtenemos un título genérico que no resulta nada atractivo pero que sin embargo nos sumerge en el Flandes del siglo XVIII en plena guerra de sucesión austriaca y en el interesante mundo de los puñales, pistolas y los sombreros de ala ancha y tres picos.


La serie comienza con un Jan de Lichte apresado por asesinato y deserción siendo arrastrado por el suelo, pero tras una burda conversación logra zafarse y misteriosamente pasan cuatro años. De esta forma, la trama nos traslada a la ciudad de Flandes en 1747. Aquí encontraremos varias líneas argumentales: la del burgomaestre de la ciudad, la del oficial Baru, la de Jan de Lichte, Tincke, Simón, Héloise y Anne-Marie. Si bien estos son los personajes principales, junto a ellos se tejerán unas líneas argumentales secundarias con sus respectivos personajes que conformarán el hilo conductor de la serie.


El burgomaestre (equivalente al título actual de alcalde) es el clásico noble que no se esfuerza en esconder su desdén por el Tercer Estado, al que no duda en exiliar a la mínima o incluso semiesclavizar con tal de engrandecer su ciudad (y su bolsillo naturalmente). Por su parte, el oficial (algo así como el comisario) Baru es un recién llegado a la ciudad y un hombre de principios, así como un ferviente seguidor de la ley. Naturalmente el caldo de cultivo que se encuentra en Flandes hará mella en su carácter y personalmente creo que es el personaje que más evoluciona a lo largo de esta producción.



En el otro bando tendremos a Jan de Lichte, un señor inspirado en un bandolero flamenco que existió realmente, cuyo carisma y bondad va a hacer que queráis ponerle una vela antes de iros a dormir. Precisamente es caracterizado como un Robin Hood flamenco que quita a los ricos su dinero y lo reparte igualitariamente entre sus seguidores en el bosque. Junto a él tendremos a su amigo Tincke, quién se alegra de la vuelta de Jan pero que progresivamente se mostrará molesto con su pérdida de importancia entre los exiliados del bosque, lo que dará lugar a más de un roce entre ambos personajes.



Respecto a Simón, no es más que el típico “mafioso” local con el que hay que lidiar pero que apenas tiene importancia en la trama. Por su parte Héloise representa a la clásica joven de alta cuna que es entregada en matrimonio al hijo de otra influyente familia, pero cuyo corazón pertenece realmente a otro hombre. En el otro extremo encontraremos a Anne-Marie, una huérfana vendida como prostituta que jugará al juego de las lealtades. Todo vale con tal de sobrevivir en esta ciudad podrida.



De esta forma encontramos una serie con personajes muy estereotipados pero que mantendrá en la pantalla a más de uno gracias a los giros argumentales que nos ofrece. También serán frecuentes las escenas de acción, con combates y disparos, aunque no son para nada su fuerte y le resta realismo la rápida recuperación de todo el mundo en una época donde la atención médica era precaria cuanto menos. Pese a ello, los ladrones del bosque es un buen drama histórico que nos acerca a la sociedad flamenca del siglo XVIII. Si os gusta este género, merece la pena darle una oportunidad a esta producción europea, de lo contrario, cambiad rápidamente de canal porque no vais a encontrar nada original.


Una última noticia para los más lectores. La serie está basada en la novela de Louis Paul Boon De bende van Jan de Lichte (1957) continuada en De zoon van Jan de Lichte (1961). La parte negativa es que mientras escribo estas líneas no he encontrado ninguna traducción a nuestro idioma y que de momento no parece haberse confirmado una segunda temporada basada en el segundo libro, que traducido sería el hijo de Jan de Lichte. ¿Cambiará esta situación en el futuro? Solo el tiempo nos lo dirá.



Un saludo.

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