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Kingsman: El Círculo de Oro (parte 2)

Actualizado: 15 jul 2020



Hola de nuevo, lectores y lectoras. Tras varios meses de parón os presento la 2ª parte de la saga de espías Kingsman. Esta secuela, estrenada en 2017, continúa la historia de nuestro querido Eggsy dentro de la agencia de inteligencia inglesa Kingsman. Al igual que el anterior post, este tendrá spoilers, por lo que si queréis descubrir por vosotros mismos lo que guarda esta película os recomiendo que no continuéis leyendo.


 

El argumento de esta segunda entrega gira alrededor de Poppy Adams, traficante de drogas y multimillonaria gracias a ese trabajo. El primer problema que se les plantea a nuestros agentes es la aparición de Charlie, un antiguo aspirante al servicio de inteligencia que presumiblemente había muerto en la primera entrega pero que, gracias a la descarga eléctrica que le suministró Eggsy momentos antes de hacer explotar los implantes de Valentine, consiguió sobrevivir. Este nuevo Charlie trabaja para Poppy, y busca información sobre los agentes Kingsman.


Primera escena de acción marca de la casa: una pelea dentro (y fuera) de un taxi londinense.

Gracias a su nuevo brazo biónico (el anterior lo perdió debido a la explosión de su implante), consigue introducirse en la red de seguridad de la agencia y obtener los datos de los agentes. Días después, varios misiles son lanzados desde las bases de Poppy a todas las casas e instalaciones propiedad de Kingsman. Por suerte, tanto Eggsy como Merlín sobreviven, al no encontrarse uno en su lugar de residencia habitual y el otro al no estar su dirección en la base de datos robada.


Viendo lo ocurrido, Merlín decide iniciar el llamado “Protocolo del Juicio Final”, por lo que ambos van a una sombrerería en la que se guarda aquello que ayudará a nuestros agentes. La sorpresa viene cuando sólo encuentran una botella de whisky. Extrañados, brindan por sus compañeros fallecidos, hasta el punto de terminarse la botella completa. Y ahí es cuando Eggsy se da cuenta de que en la etiqueta de la bebida, hecha en Kentucky, la letra “K” es el símbolo de los Kingsman.



La pista los lleva hasta una destilería en Estados Unidos, en la cual consiguen entrar después de sortear una seguridad un tanto extraña para una fábrica de alcohol. Ya dentro, y después de enfrentarse a una especie de vaquero con un látigo, son capturados y llevados a una sala para interrogarlos.


Atados a unas sillas, cuentan lo que les ha llevado hasta allí, pero su interrogador no les cree, sino que les toman por unos espías que quieren llevarse al lepidopterólogo. Ambos se miran sin comprender, hasta que el que luego conoceremos como el agente Tequila (Channing Tatum) disipa la pantalla que tiene detrás y aparece Harry, afeitándose y con un parche en el ojo izquierdo, amenazando con dispararle a menos que Eggsy y Merlín digan la verdad. Sin embargo, y gracias a la responsable de inteligencia, Ginger (Halle Berry), los dos agentes son desatados.


Sin embargo, cuando van a saludar a su antiguo compañero se dan cuenta de que no recuerda nada de su antigua vida. Al reunirse con Champagne (Jeff Bridges), líder de los Statesman (agencia de inteligencia americana, hermana de Kingsman), descubren que Harry fue salvado por la tecnología desarrollada por la agencia y llevado a sus instalaciones, pero que durante el tiempo que Harry estuvo allí no han conseguido hacer que recuperara la memoria.


Harry no recuerda nada de su antigua vida, sólo su pasión por las mariposas.

Mientras tanto, Poppy aparece de nuevo en pantalla y descubrimos sus planes: dentro de la droga que vende por todo el mundo ha introducido un veneno, el cual se manifiesta haciendo aparecer vetas azules por la piel de los consumidores. Su intención es conseguir un trato con la Casa Blanca en el que autoricen la venta de drogas a cambio del antídoto para todos aquellos que lo necesiten. Sin embargo, el presidente no tiene intención de ceder ante las peticiones de Poppy, cosa que descubren nuestros protagonistas, por lo que deciden actuar inmediatamente.


Su plan es intentar contactar con la pareja de Charlie y conseguir información acerca del sitio donde guardan el antídoto. De esta manera averiguan que el laboratorio se encuentra en los Alpes italianos. Poco antes de partir, Eggsy consigue que el antiguo Galahad recupere la memoria, haciéndole recordar el día en el que Harry disparó a Mr. Pickles.


Además, descubrimos que muchas de las personas del entorno de nuestros protagonistas también son víctimas del plan de Poppy, entre ellas el agente Tequila y la mismísima princesa Tilda (prometida de Eggsy).


Ya en los Alpes, Eggsy, Harry y el agente Whisky (Pedro Pascal) consiguen una muestra del antídoto. Sin embargo, son perseguidos por las fuerzas de Poppy hasta una cabaña donde el agente de Statesman rompe, accidentalmente, el frasco robado. Harry, percatándose de lo extraño de la situación, dispara a Whisky en la cabeza.


Habiendo perdido su mayor baza, el próximo paso es encontrar el escondite de Poppy y, desde ahí, distribuir el antídoto a todo el mundo. Rápidamente, Merlín, Harry y Eggsy vuelan hasta Sudamérica, a unas antiguas ruinas mayas donde la traficante ha instalado su base, la cual está protegida por un campo de minas. Sin embargo, el problema llega cuando Eggsy pisa una de ellas y Merlín se ve obligado a sacrificarse por el bien de la misión. Cuando ambos Galahad consiguen entrar en el complejo tienen que enfrentarse a las últimas defensas de Poppy: sus dos perros guardianes (robots), y Charlie. Después de derrotarlos, le inyectan a la traficante una dosis concentrada de su propia “medicina” (nótese el sarcasmo) para conseguir la clave que permita activar unos drones con el antídoto.


Es en esta parte de la película donde se muestra la que para mí es la mejor escena de acción del filme: al final resulta que Harry tenía razón, y el agente Whisky no tenía intención de conseguir el antídoto, ya que un drogadicto fue el responsable de la muerte de su esposa y su futuro hijo. Por tanto, los Kingsman se ven obligados a pelear contra el agente. Aviso a navegantes: si sois algo aprensivos, ahorraos el final del vídeo…



Por suerte, nuestros protagonistas consiguen su objetivo y, además, unen ambas agencias de inteligencia para posibles colaboraciones en un futuro.


 

Personalmente creo que esta secuela hace aún más grande la saga Kingsman: la forma de rodar las escenas de acción, el gran elenco que participa en ella, el hilo conductor de la trama, la banda sonora… hacen querer más y más de estas películas.


En esta ocasión, a nuestros queridos Taron Egerton, Colin Firth y Mark Strong se les unen actores y actrices de la talla de Halle Berry (X-Men, 007: Muere otro día), Jeff Bridges (Iron Man), Channing Tatum (G.I Joe, La legión del Águila), Julianne Moore (Los juegos del Hambre), Pedro Pascal (Juego de Tronos, The Mandalorian) y Michael Gambon (Harry Potter y el prisionero de Azkaban), lo que hace que tengamos en pantalla un sinfín de grandes estrellas, incluyendo a Elton John como él mismo.


Yo elijo Kingsman, ¿vosotros?

Habría que añadir que, si la banda sonora era buena en la primera parte, lo es mejor aún en esta segunda. Henry Jackman consigue darle una vuelta de tuerca a los temas de Servicio Secreto, aportando a este filme un toque country, muy acorde al lugar donde se desarrollan los hechos.


Sorprende también la imaginación de los productores a la hora de crear nuevas armas, como por ejemplo el lazo eléctrico y el látigo del agente Whisky.


Poco más tengo que añadir. Para mí, una muy buena película con la que disfruté muchísimo. Cierto es que, como la primera, ninguna, pero aún así esta secuela consigue mantener la esencia de la anterior. Esperemos que la siguiente consiga mantenerse en la misma línea que, visto lo visto, tiene pinta de ello (aunque eso lo dejaremos para más adelante).


Y cómo no:

"Manners Maketh Man"


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