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Historia de The Elder Scrolls: La Gran Guerra.



Cuando comenzamos a jugar The Elder Scrolls V: Skyrim, los habitantes de la región nórdica de Tamriel referencian en varias ocasiones un reciente suceso bélico conocido como la Gran Guerra. Este hecho, que solo conocemos a través de breves menciones y escasas referencias bibliográficas, es desencadenante directo de muchos eventos acaecidos en el aclamado título de Bethesda: la guerra civil entre Imperiales y Capas de la Tormenta, el incipiente poder del Dominio de Aldmer y, por supuesto, la decadencia del Imperio. Acompañadme pues a desentrañar la historia detrás de uno de los momentos más oscuros y decisivos de toda Tamriel.


 

Historia


La Gran Guerra (171 4E - 175 4E) fue el nombre dado al conflicto armado a gran escala entre el Tercer Dominio de Aldmer y el Imperio Tamrielico durante la Cuarta Era. Los Thalmor la llaman "La Primera Guerra contra el Imperio"


El conflicto se libró en un comienzo entre el ejército del Dominio invasor y la Legión Imperial en Cyrodiil y Páramo del Martillo, antes de terminar en el año 175 de la Cuarta Era cuando se promulgó el Concordato Blanco y Dorado. Sin embargo, Páramo del Martillo rechazó las condiciones del tratado y, como resultado, renunció al Imperio. Entre el 175 y 180 de la Cuarta Era, los Guardas Rojos lucharon solos contra el resto del Ejército del Dominio, antes de firmar el Segundo Tratado de Stros M'kai.



La Gran Guerra


Retrato de Tito Mede II

En 168 del Cuarta Era, Tito Mede II ascendió al trono y heredó un imperio debilitado. Los días de gloria de la Dinastía Septim eran solo un recuerdo lejano. Bosque Valen y Elsweyr habían caído, cedidos a los Thalmor; Ciénega Negra ya no respondía ante el dominio imperial desde la Crisis de Oblivion; Morrowind seguía resintiéndose de las secuelas subyacentes a la erupción de la Montaña Roja y Páramo del Martillo estaba azotada por constantes luchas internas entre Coronas y Antepasados. Roca Alta, Cyrodiil y Skyrim, no obstante, seguían siendo prósperos y pacíficos. El emperador Tito Mede II solo tuvo unos pocos años para consolidar su gobierno antes de que su liderazgo fuera puesto a prueba. La desgracia y el conflicto iban a ser la vergonzosa seña de identidad de este tortuoso mandato. Pareciera que sin los Septim para regir el Imperio, su destino iba encaminado hacía un futuro tan oscuro como los rincones más tenebrosos de Oblivion. Los Nueve habían abandonado a los imperiales. Akatosh ignoraba las plegarias de sus fieles. El gran Imperio Tamrielico, tal y como lo conocíamos, jamás iba a retornar.


El 30 de la Helada, allá por el año 171 de la Cuarta Era, el Dominio de Aldmer envió un embajador a la Ciudad Imperial con un obsequio en una carreta cubierta y un ultimátum para el nuevo Emperador. La larga lista de demandas incluía tributos asombrosos, la disolución de los Cuchillas, la prohibición del culto a Talos y la cesión de grandes regiones de Páramo del Martillo al Dominio. A pesar de las advertencias de sus generales sobre la debilidad militar del Imperio, el Emperador Tito Mede II rechazó el ultimátum. El embajador Thalmor volcó el carro, derramando más de cien cabezas en el suelo: todos los agentes de los Cuchillas en Isla Estivalia y Bosque Vale habían sido ejecutados. Así comenzó la Gran Guerra, que consumiría al Imperio y al Dominio de Aldmer durante los siguientes cinco años. En pocos días, los ejércitos Aldmer invadieron Páramo del Martillo y Cyrodiil simultáneamente. Una formidable escuadra comandada por el general thalmor Lord Naarifin atacó Cyrodiil desde el sur, marchando desde campamentos ocultos en el norte de Elsweyr y flanqueando las defensas imperiales a lo largo de la frontera de Bosque Valen. Leyawiin no tardó en sucumbir ante los invasores, mientras que Bravil quedó aislada y sitiada.


Lady Arannalya comandando las tropas Aldmeri

Al mismo tiempo, un batallón Aldmeri bajo el mando de Lady Arannelya cruzó hacia el oeste de Cyrodiil desde Bosque Valen, pasando por Anvil, Kvatch y cruzando hacia Páramo del Martillo. Fuerzas Aldmeri más modestas desembarcaron a lo largo de la costa sur de Páramo del Martillo. Los desunidos Guardias Rojos tan sólo ofrecieron una resistencia dispersa ante los invasores, y gran parte de la costa sur fue rápidamente invadida. Las legiones imperiales, muy superadas en número, se retiraron a través del Desierto de Alik'r en la ya famosa Marcha de la Sed. El sorprendente éxito inicial del ataque de Lord Naarifin hizo creer a los Thalmor que el Imperio era más débil de lo esperado. La captura de la propia Ciudad Imperial y el derrocamiento completo del Imperio se convirtieron así en su principal objetivo durante los dos años siguientes. Como es sabido, los Thalmor estuvieron a punto de lograr su objetivo. Sólo gracias al decidido liderazgo del Emperador durante la hora más oscura del Imperio se evitó este desastre. Durante el año 172 de la Cuarta Era, los Aldmer se adentraron más profundamente en Cyrodiil. Bravil y Anvil cayeron ante los invasores. Al final del año, Lord Naarifin había avanzado hasta las mismas murallas de la Ciudad Imperial. Se produjeron feroces enfrentamientos navales en el Lago Rumare y a lo largo del Niben mientras las fuerzas imperiales intentaban mantener la orilla oriental.


En Páramo del Martillo, los Thalmor se contentaron con consolidar sus victorias mientras tomaban el control de toda la costa sur, que era de hecho su objetivo declarado en el ultimátum entregado al Emperador. De las ciudades del sur, sólo Hegathe resistía.


Los supervivientes de la Marcha de la Sed se reagruparon en el norte de Páramo del Martillo, a los que se unieron refuerzos de Roca Alta. El año 173 de la Cuarta Era vio cómo se endurecía la resistencia imperial en Cyrodiil, pero el aparentemente inexorable avance Aldmer continuó. Las legiones frescas de Skyrim reforzaron al ejército principal del Emperador en la Ciudad Imperial, pero los Aldmer reforzaron el cruce del Niben y comenzaron a avanzar con fuerza por la orilla oriental. A finales de año, la Ciudad Imperial estaba rodeada por tres lados y sólo quedaba abierta la ruta norte de suministro a Bruma.


En Páramo del Martillo, la fortuna imperial mejoró. A principios del año 173 de la Cuarta Era, un batallón Antepasado de Centinela rompió el asedio de Hegathe (una ciudad de la Corona), lo que llevó a la reconciliación de las dos facciones. A pesar de ello, el ejército principal de Lady Arannelya logró cruzar el Desierto de Alik'r. Las Legiones Imperiales al mando del General Decianus se encontraron con ellos en las afueras de Skaven en un sangriento e indeciso enfrentamiento. Decianus se retiró y dejó a Arannelya en posesión de Skaven, pero los Aldmer estaban demasiado debilitados para continuar su avance.



En el año 174 de la Cuarta Era, los dirigentes Thalmor comprometieron a todas las fuerzas disponibles en la campaña de Cyrodiil, apostando por una victoria decisiva que pusiera fin a la guerra de una vez por todas. Durante la primavera, los refuerzos Aldmer se reunieron en el sur de Cyrodiil, y el 12 de la Segunda Semilla, lanzaron un asalto masivo a la propia Ciudad Imperial. Un ejército se dirigió al norte para rodear completamente la ciudad, mientras que la fuerza principal de Lord Naarifin atacó las murallas desde el sur, el este y el oeste. La decisión del Emperador de luchar para salir de la ciudad en lugar de hacer una última resistencia fue audaz. Ningún general se atrevió a aconsejarle que abandonara la capital, pero al final Tito II tuvo razón.


Mientras la Octava Legión luchaba en una desesperada acción de retaguardia en las murallas de la ciudad, Tito II salió de la ciudad hacia el norte con su ejército principal, aplastando a las fuerzas Aldmer circundantes y uniéndose a los refuerzos que marchaban hacia el sur desde Skyrim bajo el mando del general Jonna. El Palacio Imperial fue incendiado, la propia Torre Blanca y Dorada fue saqueada y los elfos vengativos cometieron todo tipo de atrocidades contra una población inocente.


En Páramo del Martillo, el General Decianus se preparaba para hacer retroceder a los Aldmer de Skaven cuando se le ordenó marchar hacia Cyrodiil. Poco dispuesto a abandonar Páramo del Martillo por completo, permitió que un gran número de "inválidos" fueran dados de baja de las Legiones antes de marchar hacia el este. Estos veteranos formaron el núcleo del ejército que finalmente hizo retroceder a las fuerzas de Lady Arannelya a través del Alik'r a finales del 174 de la Cuarta Era, sufriendo grandes pérdidas en su retirada por el acoso de los guerreros Alik'r.


Durante el invierno de 174-175 4E, los Thalmor parecían haber creído que la guerra en Cyrodiil estaba prácticamente terminada. Hicieron varios intentos de negociar con Tito II. El emperador les animó en su creencia de que estaba a punto de ceder; mientras tanto, reunió sus fuerzas para retomar la Ciudad Imperial.


Ejército Imperial en la Batalla del Anillo Rojo

En lo que ahora se conoce como la Batalla del Anillo Rojo, una contienda que servirá de modelo a los estrategas imperiales durante generaciones, Tito II dividió sus fuerzas en tres ejércitos. Uno de los ejércitos, con las legiones de Páramo del Martillo bajo el mando del general Decianus, estaba escondido en las tierras altas de Colovia, cerca de Chorrol. Los Aldmer no sabían que ya no se encontraba en Páramo del Martillo, probablemente porque los veteranos imperiales que Decianus había dejado atrás hicieron creer a Lady Arannelya que aún se enfrentaba a un ejército imperial. El segundo ejército, formado en gran parte por legiones nórdicas bajo el mando del general Jonna, tomó posiciones cerca de Cheydinhal. El ejército principal estaba comandado por el Héroe Olvidado que llevaba la armadura del Emperador, y emprendería el asalto principal de la Ciudad Imperial desde el norte. El día 30 de la Mano de Lluvia comenzó la sangrienta Batalla del Anillo Rojo, cuando el general Decianus arrasó la ciudad desde el oeste, mientras los legionarios del general Jonna se dirigían hacia el sur por el camino del Anillo Rojo. En un asedio que duró dos días, el ejército de Jonna cruzó el Niben y avanzó hacia el oeste, intentando enlazar con las legiones de Decianus y así rodear la Ciudad Imperial. Lord Naarifin fue tomado por sorpresa durante el asalto de Decianus, pero las tropas de Jonna se enfrentaron a una dura resistencia cuando los Aldmer contraatacaron desde Bravil y Skingrad. Sin embargo, los heroicos legionarios nórdicos se mantuvieron firmes, rechazando las ofensivas fragmentarias de los elfos. Al quinto día de la batalla, el ejército Aldmer estaba rodeado. Tito II dirigió el asalto desde el norte, capturando personalmente a Lord Naarifin. Se rumorea que el emperador empuñaba la famosa espada Marca de Oro, aunque esto nunca ha sido confirmado oficialmente por el gobierno imperial. Un intento de los Aldmer por salir de la ciudad hacia el sur fue bloqueado gracias a la inquebrantable muralla de escudos de las maltrechas legiones del general Jonna. Al final, el principal ejército Aldmer en Cyrodiil fue completamente destruido. La decisión del Emperador de retirarse de la Ciudad Imperial en el 174 de la Cuarta Era fue sangrientamente reivindicada. Lord Naarifin fue mantenido con vida durante treinta y tres días, colgado de la Torre Blanca y Dorada. No consta dónde fue enterrado su cuerpo, si es que tuvo sepultura. Una fuente afirma que se lo llevó un Daedra alado el trigésimo cuarto día.



El Concordato Blanco y Dorado


Tito Mede II tras el final de la Gran Guerra

En el año 175 de la Cuarta Era, se firmó el Concordato Blanco y Dorado que puso fin oficialmente a la guerra. Dos disposiciones del tratado tuvieron graves repercusiones en los restos del Imperio. En primer lugar, grandes regiones del sur de Páramo del Martillo fueron cedidas al Dominio de Aldmer. Los Guardias Rojos, indignados porque el Imperio pagó el tratado con sus tierras, iniciaron su propia guerra con los Aldmer. Como resultado, el Imperio renunció a Páramo del Martillo como provincia imperial y abandonó a sus habitantes. Con la resistencia y la fuerza características de los Guardias Rojos, lucharon contra los Aldmer hasta el final y firmaron su propio tratado. Sin embargo, las relaciones entre Páramo del Martillo y Cyrodiil se tornaron amargas. En segundo lugar, se prohibió el culto a Talos, y los Nueve Divinos volvieron a ser los Ocho. Muchos nórdicos vieron esto como una afrenta, especialmente Ulfric Capa de la Tormenta, y muchos continuaron adorando a Talos en secreto. La ira de los nórdicos por el Concordato Blanco y Dorado es una de las fuerzas motrices de la actual Guerra Civil en Skyrim.


Se puede argumentar que si el tratado no se hubiera firmado y la guerra hubiera continuado, el Dominio de Aldmer podría haber destruido el Imperio. También se puede argumentar que el Concordato Blanco y Dorado era innecesario, como demostró la feroz resistencia de los Guardias Rojos contra las debilitadas fuerzas del Dominio en la guerra posterior de cinco años, que condujo al Segundo Tratado de Stros M'kai.



Consecuencias


La correspondencia de los Thalmor encontrada en Skyrim ha revelado un nombre diferente para describir la Gran Guerra: "La Primera Guerra con el Imperio". Esto sugiere que los Thalmor no sólo pretenden una segunda Gran Guerra, sino que ya han empezado a planificar su ejecución. Por el contrario, se da a entender, sobre todo en los comentarios de varios miembros de la Legión, que el Imperio está tomando sus propias medidas. Esto nos lleva a pensar que, si la conspiración continúa, veremos cómo se desarrolla en la próxima entrega enumerada de la saga. La historia continuaría en The Elder Scrolls VI.



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