Apocalipsis Z: la película vs. el libro (crítica con spoilers).
- WILLY

- hace 1 día
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La adaptación de un libro a película o serie acostumbra a ser fuente de acalorados debates y críticas debido a sus diferentes formatos. Por un lado tenemos la palabra escrita, que invita a imaginar sin límites, y por otro, la imagen audiovisual, que concreta y reinterpreta. No siempre se trata de fidelidad absoluta, sino de capturar la esencia emocional de la obra y traducirla a un ritmo, una estética y una narrativa propias de la pantalla. Algunas adaptaciones son más acertadas que otras y lo cierto es que los ejemplos que tenemos son incontables: El señor de los anillos, Dune, Harry Potter, Starship Troopers, The Last Kingdom, Criadas y señoras, Los Juegos del Hambre, Jurassic Park, The Expanse y una interminable lista de títulos que, más allá de sus diferencias, comparten algo fundamental: la capacidad de tender un puente entre espectadores y lectores, despertando curiosidad, ampliando universos y, en muchos casos, invitando a descubrir —o redescubrir— la obra original en las páginas del libro.
Apocalipsis Z: El principio del fin, dirigida por Carles Torrens en 2024, es otro título que se suma a la lista. Basada en el libro homónimo de Manel Loureiro publicado en 2008, el largometraje comparte una premisa básica: un brote zombi desata el caos en España y un abogado gallego, junto con su gato, intenta sobrevivir mientras documenta su experiencia.
El libro se presenta como un diario del protagonista, lo que permite una inmersión profunda en sus pensamientos y emociones. Esta perspectiva en primera persona otorga verosimilitud y un realismo psicológico que hace que cada decisión del protagonista tenga peso emocional. La novela también dedica tiempo a mostrar la progresiva descomposición de la sociedad, los medios de comunicación que colapsan y la lenta caída de la vida cotidiana, detalles que hacen que el apocalipsis se sienta gradual y aterrador.
En la película, estos elementos se ven significativamente simplificados. El colapso de la sociedad se produce en los primeros compases del largometraje, con poca explicación, y la motivación y psicología del personaje se resume a reunirse con su hermana en Canarias, algo que no cuadra con la esencia del libro. Si bien es cierto que Lúculo -el gato-, aunque de raza diferente a la del libro, forma uno de los pilares esenciales que definen al protagonista como en la versión escrita.
Los arcos narrativos presentes en la novela desaparecen o se reducen a un mínimo funcional. El libro, gracias a su formato de diario, genera una tensión psicológica especialmente por el desconocimiento y la desinformación, mientras que el largometraje ya le pone nombre al virus y se conocen públicamente todos los síntomas y cómo funciona. Es decir, el lector experimenta el miedo junto con la incertidumbre del protagonista, mientras que el espectador se encuentra con un mundo que ya está destruido, lo que disminuye el impacto de la historia.
Desgranando un poco más la trama. En el libro, como hemos dicho, hay numerosas explicaciones del surgimiento del brote y su progresiva expansión hasta el colapso del mundo. Por su parte, la película da pocas pinceladas sobre el origen e incluso va más allá al poner nombre al virus, algo que descubrimos en la segunda entrega de esta trilogía.

En ambos formatos, el protagonista se atrinchera en su casa, pero mientras que en el libro los no muertos -el protagonista los llama así- están rondando por su zona, en la película apenas tienen relevancia. Igualmente, el vecino del libro es sustituido por una vecina mayor en la pantalla, pero es una licencia menor.
Cuando abandona su hogar, en el libro logra conseguir un barco con el que llega a la bahía de Vigo y descubre el barco Zaren Kibish donde conocerá a su cruel capitán y a quien será su mejor amigo, Viktor Pritchenko. El citado capitán les mandará a ambos, junto a otros tripulantes, a Vigo a recuperar un maletín, lo que supondrá el germen de la amistad que los une. Por su parte, el largometraje opta por sintetizar este arco al mínimo funcional, que es la presentación de Viktor.
Finalmente, el arco del hospital también es muy diferente, tanto en ubicación como argumento. Si bien la esencia de la llegada es la misma, el hospital en el libro acaba siendo un refugio para los protagonistas durante meses, hasta que lo deben abandonar y retomar su camino hacia el helicóptero de Viktor. Por su parte, en la película es una excusa para derrochar acción y ofrecer un final épico a esta primera parte de la obra.
La caracterización de los personajes y el entorno también es ligeramente diferente. Sin querer entrar en detalles físicos entre las descripciones del libro y el casting, lo más llamativo puede ser el cambio de Lucía, que de adolescente en el libro pasa a ser una enfermera formada en la película. No menos destacable es el protagonista, mucho más "héroe de acción" en la película que en el libro.
Respecto al entorno, la película muestra "demasiados" supervivientes -el "ladrón" del vecindario, los niños del hospital, personas en embarcaciones, etc-, rompiendo de ese modo la atmósfera de soledad que rodea al protagonista en el libro. Igualmente, el propio motor de la obra, los no muertos, son muy diferentes. Mientras que en la versión escrita recuerdan más al zombi clásico visto en The Walking Dead, en la película se parecen considerablemente a los infectados de 28 días después.
Finalmente, la película también añade guiños a eventos modernos, como la pandemia de COVID-19, que en el momento que se escribió la novela todavía no había sucedido. Sin duda, es una licencia menor muy bien traída por parte del director.
En definitiva, la adaptación cinematográfica de Apocalipsis Z ofrece entretenimiento acelerado y visualmente atractivo, pero sacrifica profundidad psicológica, desarrollo de personajes y realismo progresivo.
WILLY




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